Categoría: secundaria

  • Tareas en educación musical: cómo asegurarse de que los alumnos realmente aprendan

    Tareas en educación musical: cómo asegurarse de que los alumnos realmente aprendan

    Un día llegué a mi clase de improvisación (que tomaba junto con otras 4 personas). Nadie se podía dar el lujo de llegar tarde, porque te perdías los 5 minutos cruciales de introducción y los maestros siempre empezaban a tiempo, pero esa vez, si llegué un poco tarde porque estaba repasando mi tarea. Era una importante y quería hacer preguntas acerca de ella. 

    Usualmente, la maestra pedía que alguien se sentara al piano para mostrar el trabajo que había hecho y después resolver dudas, hacer correcciones, etc. Pero esa vez, yo quería que me preguntara a mi, porque iba “muy preparado”. Pero no me preguntó. De hecho ni siquiera revisó la tarea ese día. Se fue directamente al siguiente tema y yo sentí que todo el tiempo que le había dedicado a esa tarea en particular había sido una perdida de tiempo, ¿Por qué no la revisó la maestra? ¿Se le habría olvidado? Tampoco soy ese alumno que dice “Maestra, va a revisar la tarea”, pero si me quedé como acorde sin resolución. 

    Sin embargo, después de unas semanas, sin hacer mención específica de esa tarea, la maestra referenció ese trabajo y todos pudimos construir sobre lo que habíamos hecho para esa tarea. Me di cuenta de que la maestra había elegido no revisar ese trabajo, sino más bien, darnos tiempo para dejar asentar lo que habíamos trabajado esa semana. Inadvertidamente para nosotros, ella seguía trabajando alrededor de esos elementos, pero fue sólo hasta 3 semanas después que lo hizo evidente y como teléfono público de los 90’s me empezaron a “caer los veintes”. 

    En las clases de música las tareas toman una forma un tanto distinta. En mi experiencia, como maestro (o alumno), las tareas no son útiles si sólo se usan como un medio de repetición de información: Planas, copiar, etc. Sin embargo, se que mis alumnos se benefician al cantar una canción, escribir y leer música de forma fluida y realizar los ejercicios de Rítmica e improvisación de forma integrada en su lenguaje musical. Y esto sólo se logra con práctica diaria. No son tareas, es una rutina de exploración diaria.

    Cuando dejamos una tarea a nuestros alumnos, surge una pregunta fundamental: ¿cómo sabemos que esa actividad tuvo un buen aprovechamiento? Más allá de comprobar si el trabajo fue entregado o si se siguieron las instrucciones, la verdadera evaluación está en descubrir cuánto ayudó a construir conocimiento, desarrollar habilidades y fomentar la autonomía del estudiante.

    En educación primaria, la tarea cumple un papel especial: ayuda a reforzar lo trabajado en clase y a dar espacio a la práctica personal. Sin embargo, lo esencial no es solo que el alumno complete la actividad, sino observar si logra conectar lo aprendido con su vida cotidiana. Una tarea bien aprovechada en esta etapa se refleja en la curiosidad, en la capacidad de explicarle a otros lo que descubrió, y en el entusiasmo por volver a intentarlo. Una tarea puede tener la forma de una práctica cotidiana (ensayar una canción y explicarles cómo hacerlo). Y pueden llevar un diario de práctica que la familia deba firmar y que presenten este cuaderno en clase una vez por semana. En este diario, puedes explicar cómo se verían esas sesiones de práctica y así también involucras al entorno familiar del estudiante. 

    En educación secundaria, la tarea adquiere otra dimensión: prepara para la responsabilidad y el pensamiento crítico. El aprovechamiento no se mide únicamente en lo correcto de la respuesta (de hecho en ningún nivel) , sino en la capacidad del alumno de argumentar, tomar decisiones y plantear nuevas preguntas. Revisar una tarea en este nivel implica abrir un diálogo: ¿qué estrategias usó para resolverla? ¿qué dificultades encontró? ¿qué haría diferente la próxima vez? ¿por qué lo hiciste de esa manera? Y como haces eso en la clase de música? ¿Qué dificultades o decisiones debes tomar? Si respondemos estas preguntas, ayudamos a desarrollar su pensamiento artístico.

    En la clase de Rítmica Dalcroze de secundaria, usamos la tarea para reflexionar sobre nuestra conciencia corporal, decisiones estéticas, la conexión de nuestro aprendizaje a nuestra vida a través del arte y sobre todo, el entrenamiento de habilidades que no sirven solamente en la clase de música: Escuchar con atención, describir una pieza musical y lo más importante, representar este entendimiento a través de nuestro movimiento. Como lo dije antes, esto sólo se alcanza a través de la práctica. Como decía Shinichi Suzuki: Sólo hay que practicar los días que comemos.

    Prácticamente, trabajar con secundaria se puede volver muy difícil de controlar la entrega y aprovechamiento de tareas. Una forma de presentar y que podamos tener datos significativos de su aprovechamiento es mediante el uso de la tecnología: grabar y subir un video a la plataforma educativa que estemos utilizando. Esto no sólo le ayuda al docente a tener un registro del desarrollo del alumno, sino que el estudiante puede ver por sí mismo cómo está avanzando.

    Además, los videos se convierten en un recurso positivo cuando se utilizan con fines de autoanálisis y retroalimentación. Al mirarse desde fuera, el estudiante desarrolla una mirada crítica hacia su propio proceso: puede detectar errores que no notaba al momento de realizar el ejercicio, reconocer sus progresos y plantearse metas más claras. Así, el video deja de ser un simple producto para “mostrar” y se transforma en un espejo de aprendizaje que fortalece la autonomía y la confianza del alumno.

    Clases de instrumento particulares

    En el caso de los alumnos particulares de instrumento, la tarea se convierte en un puente entre la clase y la práctica autónoma. Aquí el aprovechamiento se nota al escuchar cómo un estudiante no solo reproduce lo que se le indicó, sino cómo incorpora matices, desarrolla memoria muscular y muestra comprensión musical. Una revisión efectiva no consiste únicamente en corregir digitaciones o ritmo, sino en preguntar: ¿cómo estudiaste en casa?, ¿qué descubriste al practicar?, ¿qué parte te resultó más desafiante?

    En todos los niveles, lo que da valor a la tarea es la reflexión posterior. Revisar no es calificar, sino acompañar al estudiante en el proceso de auto-observación y mejora continua. Solo así la tarea deja de ser un trámite para convertirse en un verdadero recurso de aprendizaje.

    Las tareas en casa siguen siendo un recurso valioso para el proceso de aprendizaje. Pero el docente siempre debe evaluar la eficacia de cada una. Se trata de fomentar el aprendizaje, contrario a sólo mantener ocupados a los alumnos. Una tarea busca dar la oportunidad de profundizar en cada elemento que trabajemos con ellos, y que encuentren además el placer de ese nuevo aprendizaje.

  • La neurociencia de la música: Un viaje al cerebro a través del sonido

    La neurociencia de la música: Un viaje al cerebro a través del sonido

    La música ha sido parte de la humanidad desde tiempos inmemoriales, atravesando culturas y generaciones. Su capacidad para conectar emociones, transmitir historias y generar experiencias sensoriales únicas ha sido reconocida de manera intuitiva, pero lo que la neurociencia nos revela acerca de su impacto en nuestro cerebro es aún más fascinante. A través de investigaciones científicas recientes, hemos comenzado a comprender cómo la música afecta nuestros procesos cerebrales, nuestro bienestar emocional y, en algunos casos, incluso nuestras capacidades cognitivas.

    El cerebro musical: Un mapa de conexiones

    Cuando escuchamos música, varios aspectos de nuestro cerebro se activan simultáneamente. Las investigaciones científicas han mostrado que la música activa áreas asociadas con las emociones, la memoria, el movimiento y el pensamiento. El cerebro no solo la procesa como un estímulo auditivo, sino que también utiliza otras redes cognitivas que nos permiten conectar lo que escuchamos con nuestras experiencias pasadas, nuestros estados de ánimo y nuestras respuestas emocionales.

    La corteza auditiva primaria, situada en el lóbulo temporal, es la primera en procesar los sonidos, pero la magia realmente ocurre cuando otras áreas cerebrales, como la corteza prefrontal y el cerebelo, entran en juego. Estas áreas nos ayudan a interpretar la armonía, la melodía, y el ritmo, permitiendo que nuestras emociones se sincronicen con lo que estamos escuchando. Además, puede activar la amígdala, que regula nuestras respuestas emocionales, lo que explica por qué ciertos pasajes musicales pueden hacernos sentir eufóricos, melancólicos o incluso ansiosos.

    La música y las emociones: Más allá de la percepción

    Una de las contribuciones más impactantes de la neurociencia de la música es la comprensión de cómo afecta nuestras emociones. Aunque a menudo decimos que una canción «nos toca el corazón» o «nos da escalofríos», los científicos han identificado que la música activa circuitos emocionales muy similares a los que responden a estímulos emocionales en la vida cotidiana.

    Por ejemplo, un estudio realizado por Salimpoor y colegas (2011) mostró que cuando escuchamos música que nos emociona, el cerebro libera dopamina, el neurotransmisor asociado con el placer y la recompensa. Esto no solo se limita a la música que disfrutamos, sino que incluso las canciones que nos evocan recuerdos o sentimientos intensos tienen la capacidad de liberar esta sustancia química, proporcionando una sensación de satisfacción y bienestar.

    La música como herramienta terapéutica: Sanando con sonidos

    Además de su capacidad para mover nuestras emociones, se ha convertido en una poderosa herramienta terapéutica. En el campo de la neurociencia aplicada, la musicoterapia se utiliza para tratar una variedad de trastornos neurológicos y psicológicos, desde la depresión y la ansiedad hasta los trastornos del espectro autista y la enfermedad de Alzheimer.

    Investigaciones como las de Thaut (2005) han demostrado que la música puede mejorar la función cognitiva y motora de pacientes con daño cerebral. La estimulación auditiva de ciertos ritmos y melodías puede ayudar a reorganizar conexiones neuronales y mejorar la coordinación motora, lo que se traduce en una recuperación más rápida y efectiva en pacientes con daño cerebral.

    El potencial de la música para mejorar el bienestar mental y emocional también ha sido explorado en estudios que indican que escuchar música relajante puede disminuir los niveles de cortisol (la hormona del estrés) y aumentar la serotonina, lo que ayuda a reducir la ansiedad y fomentar un estado general de calma (Thoma et al., 2013).

    La música y el aprendizaje: Potenciando el cerebro

    Uno de los hallazgos más interesantes en la neurociencia de la música es cómo el aprendizaje musical impacta el cerebro. Los estudios han demostrado que la práctica constante de un instrumento no solo mejora las habilidades musicales, sino que también fortalece las conexiones neuronales en áreas asociadas con el lenguaje, la memoria y la atención.

    Según un estudio de Hyder et al. (2013), los músicos tienen una mayor capacidad para procesar información auditiva y visual, y sus cerebros muestran una mayor densidad de materia gris en áreas clave relacionadas con la memoria y la cognición. Esto sugiere que la música no solo beneficia a los músicos, sino que también puede ser una herramienta valiosa en la educación y el desarrollo cognitivo de los niños, mejorando su capacidad para aprender otros temas de forma más eficiente.

    Conclusión: Un mundo de posibilidades

    La neurociencia de la música ha abierto un mundo fascinante de posibilidades sobre cómo el sonido afecta nuestra mente, cuerpo y emociones. Ya sea como medio de expresión emocional, herramienta terapéutica o vía de aprendizaje, la música es mucho más que una forma de entretenimiento; es una puerta a nuestro cerebro que nos conecta con lo más profundo de nuestro ser. Como afirma el neurocientífico Daniel Levitin (2006), «La música tiene el poder de cambiar el cerebro de maneras que aún estamos aprendiendo a comprender, pero lo que sabemos es que tiene un profundo impacto en nuestra biología y nuestra psicología».

    La música, en su infinita diversidad, continúa siendo un puente entre la ciencia y el alma humana, uniendo nuestra experiencia emocional con las complejidades de nuestros procesos cerebrales.

    Referencias

    Hyder, K., Schartner, M., & Berman, L. (2013). Cognitive benefits of musical training in children and adults. Psychology of Music

    Levitin, D. J. (2006). This is your brain on music: The science of a human obsession. Dutton.

    Salimpoor, V. N., Benovoy, M., Longo, G., Cooperstock, J. R., & Zatorre, R. J. (2011). The rewarding aspects of music listening are related to degree of emotional arousal. Proceedings of the National Academy of Sciences

    Thaut, M. H. (2005). Rhythm, music, and the brain: Scientific foundations and clinical applications. Routledge.

    Thoma, M. V., La Marca, R., Brönnimann, R., Finkel, L., & Meyer, T. (2013). The effect of music on the human stress response. Psychoneuroendocrinology.

  • Trabajando con el violín en secundaria

    Trabajando con el violín en secundaria

    Yo nunca había tocado el violín, lo encontraba muy difícil porque siempre me querían enseñar lo mas complicado al principio: Sostener el arco! Todos los maestros con los que me había topado de este instrumento siempre insistían en este importante paso. Lo entiendo, si no lo tomas bien al principio, entonces desarrollas vicios irreparables! Pero de todas formas decidí crear unas cuantas clases para mis alumnos imaginando que ellos ya sabían tomar el arco y primero las intenté yo mismo.

    Me dio mucho gusto poder sacarle dos notas al instrumento (con cuerdas al aire) y con acompañamiento de piano. Lo mismo sucedió con mis alumnos. Sonaba a música! Después de que ya la habían escuchado como música y no sólo como «notas», los instructores empezaron a afinar detalles del arco (e.g. donde colocar el meñique, cuanto peso en la muñeca, etc.). La cuestión es que a los alumnos ya les urgía tener mejor «agarrado» el arco, para continuar haciendo música y les ibamos variando el ritmo sólo con dos notas: La-Mi. Después añadimos las otras cuerdas: Sol-Re. Hacíamos juegos de reacción, de sistematización, mantener el pulso, etc. Hasta que llegábamos a tocar este tipo de piezas:

    Siempre teniendo el violín como objetivo y con la rítmica Dalcroze como el camino. Esto le ayudó a los alumnos a apropiarse del instrumento (que de hecho es prestado por la escuela) y más importante aun, apropiarse de la música.

    A medida que el programa iba avanzando necesitamos una mayor sistematización del repertorio. Honestamente, los ejercicios para cuerda suelta o en primera posición, eran demasiado sencillos. Los alumnos no estaban siendo motivados, así que una vez más me di a la tarea de crear melodías con las notas que estaban dentro de su roster . La idea es que el acompañamiento se cambie a medida que los alumnos están cómodos tocando la pieza

    Melodía con Re-La-Si-Mi-Fa#

    Por supuesto que al llegar a Diciembre se esperaba que participaran en el festival de las luces (siendo una escuela internacional en un país predominantemente Budista, tratamos de ser inclusivos de todas las costumbres) y lo hicieron brillantemente tocando repertorio alusivo a la época!

    En el vestíbulo de la International School of Vietnam

    La idea de este programa es que la música forme parte de la vida de nuestros alumnos, que encuentren en ella las bondades que siempre pavoneamos de ella: Un medio de expresión, apreciación del arte y de la vida, disciplina, trabajo colaborativo y un gran etcetera.

    Los alumnos tienen 2 clases a la semana de 45 minutos, el año pasado el violín sólo se les prestaba durante horario escolar dentro de la escuela, pero ahora se está diseñando un programa para préstamo a casa. Cada vez que llegan deben tomar su violín (están numerados para que puedan tomar siempre el mismo) y tratamos de trabajar lo mas eficientemente posible para lograr un buen acercamiento con el instrumento. Hasta ahora ha funcionado tan bien, que varios alumnos han decidido tomar clases de violín de forma particular. Poco a poco, vamos cumpliendo nuestra misión: Fomentar el amor por la música.