Categoría: Piano

  • Activando tus químicos de la felicidad con música

    Activando tus químicos de la felicidad con música

    La música es una de las expresiones más universales y poderosas que tenemos los seres humanos. Su capacidad para evocar emociones, estimular recuerdos y mejorar nuestro bienestar es innegable. Pero ¿qué sucede en nuestro cerebro cuando escuchamos música, especialmente aquella que nos alegra o nos conecta emocionalmente?

    La música y su impacto en el cerebro

    Cuando escuchamos música, especialmente aquella que nos gusta, múltiples regiones del cerebro se activan simultáneamente. Según Levitin (2007), el procesamiento musical involucra áreas como la corteza auditiva, el núcleo accumbens, la amígdala y el hipocampo. Estas regiones están relacionadas con la emoción, la memoria y la recompensa. Pero lo más fascinante ocurre a nivel químico: la música puede desencadenar la liberación de neurotransmisores clave que influyen directamente en nuestra felicidad y bienestar.

    Los químicos de la felicidad

    1. Dopamina
      La dopamina es conocida como el neurotransmisor de la recompensa. Al escuchar nuestra canción favorita o una melodía alegre, los niveles de dopamina aumentan en el núcleo accumbens, una región asociada con el placer y la motivación. Este proceso es similar a lo que ocurre cuando disfrutamos de una comida deliciosa o logramos un objetivo importante.
    2. Serotonina
      La música relajante puede estimular la liberación de serotonina, un neurotransmisor que regula el estado de ánimo, el sueño y la sensación de calma. Según una revisión de Juslin y Sloboda (2010), escuchar música que nos transmite tranquilidad puede ayudar a reducir la ansiedad y promover una sensación de bienestar general.
    3. Endorfinas
      Conocidas como los analgésicos naturales del cuerpo, las endorfinas se liberan cuando cantamos o escuchamos música con un ritmo animado. Este químico no solo alivia el dolor físico, sino que también genera una sensación de euforia.
    4. Oxitocina
      La música compartida, como cantar en grupo o asistir a un concierto, fomenta la liberación de oxitocina, el llamado «químico del amor». Este neurotransmisor está relacionado con la conexión social y la empatía.

    ¿Qué pasa cuando escuchamos nuestra canción favorita?

    Escuchar nuestra canción favorita puede ser una experiencia profundamente emocional. Un estudio publicado en Nature Neuroscience (Salimpoor et al., 2011) demostró que los momentos más intensos de placer musical están asociados con un aumento en la liberación de dopamina. Este efecto no solo ocurre en el clímax de la canción, sino también durante la anticipación, lo que explica por qué sentimos una especie de «escalofrío musical» antes de llegar a nuestro momento favorito.

    Además, la música alegre o enérgica puede sincronizar nuestras ondas cerebrales y aumentar la actividad en áreas relacionadas con el movimiento, lo que nos impulsa a bailar o a movernos al ritmo.

    Beneficios de la música para el bienestar

    La música no solo mejora nuestro estado de ánimo; también tiene beneficios tangibles para nuestra salud mental y física:

    • Reducción del estrés: Escuchar música relajante disminuye los niveles de cortisol, la hormona del estrés.
    • Mejora de la memoria: La música puede estimular el hipocampo, una región clave para la formación de recuerdos.
    • Promoción de la creatividad: La música alegre puede activar redes cerebrales asociadas con el pensamiento divergente y la generación de ideas.
    • Aumento de la resiliencia emocional: Al procesar emociones a través de la música, podemos desarrollar una mayor capacidad para afrontar situaciones difíciles.

    La música es mucho más que un arte; es una herramienta poderosa para activar nuestros químicos de la felicidad y mejorar nuestra calidad de vida. Al incorporar la música en nuestras rutinas diarias, ya sea escuchando nuestras canciones favoritas, cantando o bailando, podemos aprovechar su capacidad para transformar nuestra mente y cuerpo.

    Como diría Friedrich Nietzsche: «Sin música, la vida sería un error». Así que, ¿qué esperas para darle play a esa canción que ilumina tu día?


    Referencias

    • Juslin, P. N., & Sloboda, J. A. (2010). Handbook of Music and Emotion: Theory, Research, Applications. Oxford University Press.
    • Levitin, D. J. (2007). This Is Your Brain on Music: The Science of a Human Obsession. Dutton.
    • Salimpoor, V. N., Benovoy, M., Larcher, K., Dagher, A., & Zatorre, R. J. (2011). Anatomically distinct dopamine release during anticipation and experience of peak emotion to music. Nature Neuroscience
  • La magia de la música en los adultos mayores, un puente hacia el bienestar

    La magia de la música en los adultos mayores, un puente hacia el bienestar

    En el ocaso de la vida, la música se alza como un puente entre recuerdos, emociones y bienestar. Para los adultos mayores, este arte no solo es fuente de placer, sino una herramienta poderosa que ayuda a mitigar problemas relacionados con la memoria, la cognición y el estado anímico. Al explorar cómo la música impacta el cerebro, se abre un mundo de posibilidades terapéuticas y emocionales que transforman la calidad de vida.

    cómo la música activa el cerebro

    La música tiene un efecto único en el cerebro, activando múltiples áreas simultáneamente:

    • El hipocampo: clave en la memoria y el aprendizaje, vincula la música con recuerdos específicos, ayudando a los adultos mayores a rememorar momentos de su vida.
    • La corteza prefrontal: asociada con la toma de decisiones y la concentración, se activa al seguir melodías y ritmos.
    • El sistema límbico: encargado de las emociones, genera sensaciones de alegría y consuelo al escuchar piezas significativas.
    • El cerebelo y la corteza motora: involucrados en el movimiento, responden a ritmos musicales, promoviendo coordinación y equilibrio.

    Estas conexiones hacen de la música una herramienta que no solo evoca recuerdos, sino que también mejora habilidades cognitivas y motoras.

    beneficios en problemas de memoria

    La música ha demostrado ser particularmente efectiva en personas con problemas de memoria, como Alzheimer o demencia. Las melodías familiares pueden reactivar recuerdos dormidos, aliviando la confusión y promoviendo la conexión con sus seres queridos. Además, aprender a tocar un instrumento en esta etapa de la vida fomenta la neuroplasticidad, el proceso por el cual el cerebro crea nuevas conexiones neuronales, lo que mejora la función cognitiva.

    Por su parte, musicoterapia puede ser una herramienta terapéutica poderosa. Ha demostrado beneficios en personas con demencia, al evocar recuerdos y reducir la ansiedad y la agitación. Incluso puede contribuir a disminuir el uso de ciertos medicamentos, gracias a su capacidad de regular el sistema nervioso​

    El ritmo y el cuerpo: la rítmica Dalcroze

    Entre las metodologías musicales, la rítmica Dalcroze se distingue por su enfoque integral, uniendo música, movimiento y expresión corporal. Creada por Émile Jaques-Dalcroze, esta técnica se basa en el aprendizaje musical a través del cuerpo, ayudando a desarrollar coordinación, equilibrio y atención. Para los adultos mayores, ingresar a una clase de rítmica no sólo les proporciona un espacio para mantenerse activos, sino que también mejora su movilidad, fomenta la socialización y fortalece su bienestar emocional.

    Este enfoque es particularmente beneficioso para los adultos mayores, ya que:

    • Estimula el equilibrio y la coordinación: las actividades rítmicas reducen el riesgo de caídas al fortalecer la conexión entre mente y cuerpo.
    • Promueve la socialización: las clases grupales fomentan el sentido de comunidad y combaten la soledad, un factor importante en el bienestar emocional.
    • Mejora la memoria y la atención: seguir patrones rítmicos y recordar secuencias musicales potencia habilidades cognitivas fundamentales.
    • Fortalece el estado anímico: el movimiento al compás de la música genera endorfinas, mejorando el ánimo y reduciendo el estrés.

    Beneficios tangibles y emocionales

    Incorporar la música a la vida cotidiana de los adultos mayores ofrece beneficios palpables:

    • Refuerzo de la memoria a corto y largo plazo.
    • Mejora en el estado de ánimo gracias a la liberación de serotonina.
    • Reducción de dolores crónicos y del riesgo de caídas.
    • Fomento de la creatividad y la expresión emocional.
    • Incremento de la agudeza mental y recuperación de recuerdos significativos​.

    Actividades como cantar, bailar o tocar un instrumento no solo entrenan al cerebro, sino que también fortalecen los lazos afectivos y proporcionan un canal para expresar emociones que a veces son difíciles de verbalizar.

    Un regalo para la vida

    La música no entiende de edades y, en la etapa adulta, se convierte en un puente hacia la vitalidad. Explorar metodologías como la rítmica Dalcroze o simplemente disfrutar de una melodía que evoque recuerdos puede transformar la experiencia de envejecer en una etapa de redescubrimiento y plenitud.

    La música es mucho más que sonido; es un lenguaje universal que conecta generaciones, evoca emociones y sana. Para los adultos mayores, representa una oportunidad de revitalizar su mente y cuerpo, creando momentos de alegría y conexión en cada nota.

    Te compartimos un video para que conozcas más de los beneficios de la rítmica Dalcroze en adultos mayores, si te gusta te invitamos a suscribirte a nuestro canal.

  • Solfeo y neurodesarrollo a través de la rítmica Dalcroze: un viaje desde la imaginación musical hasta el aprendizaje corporal

    Solfeo y neurodesarrollo a través de la rítmica Dalcroze: un viaje desde la imaginación musical hasta el aprendizaje corporal

    El solfeo es una práctica esencial en el aprendizaje musical. Nos enseña a leer, escribir e interpretar música, desarrollando nuestra habilidad para imaginar melodías y estructuras rítmicas en la mente antes de ejecutarlas. Según el maestro Zazueta, especialista en el método Dalcroze, el solfeo no solo ayuda a comprender las partituras, sino también a interiorizar patrones musicales complejos. Sin embargo, este proceso puede ser desafiante para estudiantes, especialmente niños, ya que la lectura de notación musical implica habilidades abstractas y técnicas. El método Dalcroze, una aproximación educativa desarrollada por el pedagogo suizo Émile Jaques-Dalcroze, ofrece una alternativa innovadora al integrar el movimiento corporal para hacer tangible el aprendizaje musical.

    ¿Qué es la rítmica Dalcroze?

    La rítmica Dalcroze se basa en la premisa de que la música debe sentirse a través del cuerpo. Dalcroze sostenía que el aprendizaje musical es más efectivo cuando se asocia con el movimiento físico, permitiendo a los estudiantes desarrollar una relación íntima y experiencial con la música. A través de actividades como desplazamientos u otros movimientos corporales, los estudiantes pueden explorar conceptos como el ritmo, la dinámica y el fraseo de manera física. Este enfoque hace que el solfeo sea accesible y placentero, pues la música se aprende de forma vivencial y no solo como una representación gráfica en una partitura.

    Este método tiene fundamentos en la propia experiencia del creador y actualmente hay investigaciones de psicología y neurociencia, que avalan el aprendizaje multisensorial como una manera de activar distintas áreas del cerebro y crear conexiones neuronales más sólidas. Estudios en neurociencia afirman que el uso de movimiento en el aprendizaje musical mejora la retención de conceptos, ya que se fortalece la memoria procedimental y se favorece la plasticidad cerebral (Herholz y Zatorre, 2012).

    Solfeo y movimiento: imaginar la música

    El solfeo a través del método Dalcroze enseña a los estudiantes a «imaginar» la música en movimiento, un concepto fundamental en este enfoque. Por ejemplo, al marcar el pulso de una melodía caminando al ritmo, los estudiantes no solo aprenden el ritmo, sino que lo integran físicamente. Esta técnica permite experimentar el ritmo de manera interna y sensorial, facilitando una comprensión más intuitiva y menos analítica de las estructuras musicales.

    A través de movimientos diferenciados para valores de nota específicos —como caminar para las negras y correr para las corcheas— el estudiante adquiere un «lenguaje físico» de las figuras musicales. Esta vivencia corporal ayuda a internalizar los conceptos rítmicos, enriqueciendo tanto la percepción auditiva como la kinestésica, y desarrollando una habilidad cognitiva integral (Gruhn, 2002).

    Neurodesarrollo y áreas cerebrales involucradas en el solfeo rítmico

    El método Dalcroze activa múltiples áreas cerebrales, promoviendo un desarrollo neurológico integral. Cada actividad de solfeo y movimiento, como caminar para negras o galopar para otras figuras, estimula la corteza motora, que controla el movimiento, y la corteza auditiva primaria, responsable de procesar estímulos sonoros. Esta conexión entre áreas auditivas y motoras refuerza circuitos neuronales, mejorando la coordinación, el control motor y la percepción espacial de los sonidos (Bangert y Schlaug, 2006).

    Además, al integrar actividades de improvisación, el método activa la corteza prefrontal, área que gestiona funciones ejecutivas como la toma de decisiones y la planificación. La improvisación exige respuestas rápidas a estímulos rítmicos, melódicos y armónicos, lo que fortalece la capacidad para resolver problemas en tiempo real, incrementa la memoria de trabajo y mejora la concentración (Beaty, 2015). Esta integración de áreas motoras, auditivas y ejecutivas fomenta un aprendizaje más efectivo y duradero de la música.

    Beneficios de aprender solfeo con el método Dalcroze: un enfoque a largo plazo

    Aunque el aprendizaje inicial con el método Dalcroze puede parecer más lento, los beneficios a largo plazo son profundos. Al involucrar el cuerpo en el proceso de aprendizaje, se refuerza la memoria procedimental, similar a la que usamos para habilidades motoras complejas como tocar un instrumento. Esta forma de aprendizaje físico estimula la plasticidad cerebral, ya que la repetición de patrones rítmicos y el movimiento constante consolidan las conexiones neuronales.

    Además, el método fomenta una experiencia significativa de la música, dado que los estudiantes internalizan las estructuras musicales mediante experiencias corporales, no solo a través de una memorización mecánica. Esto crea una relación duradera con el solfeo y otros aspectos de la teoría musical, impactando positivamente el desarrollo auditivo y kinestésico de los estudiantes.

    Ejemplo práctico de Dalcroze en el aprendizaje de solfeo

    En una lección de solfeo rítmico basada en el método Dalcroze, el profesor podría hacer que el grupo camine variando su paso según la dinámica o el tempo de la música. Si la música es suave, los estudiantes se moverán y al aumentar el volumen, su forma de caminar cambiará. Este cambio de movimiento refleja las distintas dinámicas, dando también importancia a las pausas mediante el silencio en el movimiento. Generalmente, este tipo de ejercicios se acompaña con el piano, proporcionando una experiencia interactiva que facilita el aprendizaje de los conceptos musicales de manera intuitiva y multisensorial.

    Otro ejemplo es pedir a los estudiantes que caminen al ritmo de las negras, salten para representar corcheas y corran para semi-corcheas. Estas actividades ayudan a que los estudiantes «sientan» la música en su cuerpo, desarrollando una comprensión natural del tiempo y la duración de las notas. Esta conexión corporal refuerza tanto la percepción rítmica como la coordinación motora, habilidades que benefician no solo su desempeño musical, sino también su capacidad para responder a patrones temporales y su coordinación física general.

    Conclusión

    El método Dalcroze brinda un enfoque enriquecedor del solfeo, integrando mente, cuerpo y emoción en el aprendizaje musical. Este enfoque no solo mejora habilidades auditivas y motoras, sino que también promueve un desarrollo neurológico integral, facilitando la creación de conexiones neuronales sólidas. Más allá de una simple memorización de notas, los estudiantes aprenden a «vivir» la música, internalizando sus elementos de una manera profunda y personal.

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    Al conectar los conceptos del solfeo con sensaciones corporales, el método Dalcroze permite que los estudiantes imaginen la música en movimiento, logrando una comprensión musical auténtica. Este enfoque holístico tiene un impacto duradero en su percepción musical y desarrollo cognitivo, ayudándoles a desarrollar una relación íntima y creativa con la música que se extiende más allá de las aulas y les permite entender la música como un proceso vivo y en armonía con sus capacidades neurofisiológicas.

    Referencias

    • Bangert, M., & Schlaug, G. (2006). Specialization of the specialized in features of external human brain morphology. European Journal of Neuroscience.
    • Beaty, R. E. (2015). The neuroscience of musical improvisation. Neuroscience & Biobehavioral Reviews.
    • Gruhn, W. (2002). Phases and stages in early music learning. Music Education Research.
    • Herholz, S. C., & Zatorre, R. J. (2012). Musical training as a framework for brain plasticity: Behavior, function, and structure. Neuron.
  • Interpretación Musical Holística: Emoción, Inteligencia y Cuerpo

    Interpretación Musical Holística: Emoción, Inteligencia y Cuerpo

    Seymour Bernstein, un pianista y educador renombrado, a menudo enfatiza la naturaleza holística de la interpretación musical en sus entrevistas y clases magistrales. En sus conversaciones, destaca que ser músico implica más que habilidad técnica: requiere una conexión emocional, intelectual y física con la música. Específicamente, Bernstein sostiene que los músicos deben primero entender el mensaje emocional que el compositor desea transmitir. Este entendimiento emocional forma la base sobre la cual se construye el análisis intelectual de la partitura. En tercer lugar, los intérpretes deben incorporar físicamente estos conocimientos a través de su ejecución, creando una síntesis de mente, cuerpo y espíritu en su arte (Bernstein, 2014).

    Conexión Emocional

    El aspecto emocional de la música es quizás el más inmediatamente cautivador tanto para intérpretes como para audiencias. Seymour Bernstein enseña que para interpretar verdaderamente una pieza, uno debe internalizar las emociones que el compositor pretendía expresar. Esto significa ir más allá de las notas en la partitura, entender el contexto social e histórico de esa pieza en particular y sentir esas corrientes emocionales subyacentes. Por ejemplo, al interpretar un nocturno de Chopin, un pianista debe transmitir la melancolía, el anhelo o la alegría inherentes a la pieza, lo cual implica un profundo compromiso con la música. Este proceso emocional también debe involucrar la educación y armonización del cuerpo para que refleje y exprese estas emociones (Bernstein, 2014).

    Desde la perspectiva de un maestro de Rítmica Dalcroze, este proceso emocional se profundiza a través de la educación del cuerpo para que se mueva de manera que refleje y exprese estas emociones. La Rítmica Dalcroze, desarrollada por Émile Jaques-Dalcroze, se enfoca en la conexión entre el movimiento y la música, y cómo el cuerpo puede ser un vehículo para entender y transmitir sentimientos musicales. A través de ejercicios rítmicos y movimientos corporales, los músicos aprenden a sentir y expresar las emociones de la música de una manera más tangible y kinestésica (Findlay, 1971).

    Comprensión Intelectual

    La comprensión intelectual de la música implica el estudio de la partitura, entender la estructura, la armonía y los matices de estilo de la pieza. Los recursos utilizados por el compositor para transmitir su mensaje deben ser entendidos profundamente por el intérprete. Bernstein a menudo señala que esto requiere un enfoque analítico riguroso. Los músicos necesitan diseccionar la música, entendiendo cómo interactúan los diferentes elementos y cómo contribuyen a la narrativa general de la pieza. Este fundamento intelectual permite a los intérpretes hacer elecciones interpretativas informadas que se alinean con las intenciones del compositor(Bernstein, 2014). Nuestro sistema nervioso debe estar preparado para esto, no solo a través de los ejercicios mecánicos o técnicos propios de un instrumento, sino del entendimiento de los mismos y la aplicación de este entendimiento a la interpretación (Jaques-Dalcroze, 1921).

    Un maestro de Rítmica Dalcroze también enfatiza la importancia del entendimiento intelectual, pero lo combina con el movimiento para reforzar la comprensión teórica. Por ejemplo, los patrones rítmicos complejos pueden ser internalizados mejor a través de la marcha o el uso de gestos que representan diferentes métricas y ritmos. Esto no solo ayuda a memorizar y entender la estructura musical, sino que también mejora la precisión rítmica y la fluidez interpretativa (Findlay, 1971).

    Incorporación Física

    El compromiso físico con la música significa desarrollar las habilidades técnicas y la coordinación física necesarias para expresar los conocimientos emocionales e intelectuales a través de la interpretación. El enfoque de Bernstein en la técnica pianística enfatiza movimientos naturales y sin esfuerzo que permiten una libertad expresiva. Esta conexión física es crucial, ya que transforma la comprensión y las emociones del intérprete en sonido. La técnica efectiva no es un fin en sí mismo, sino un medio para comunicar la esencia más profunda de la música (Bernstein, 2014).

    En la Rítmica Dalcroze, la incorporación física se lleva a cabo a través de la práctica regular de ejercicios que vinculan el movimiento corporal con la música. Estos ejercicios ayudan a los músicos a desarrollar una mayor conciencia corporal y coordinación, lo cual es esencial para una interpretación técnica fluida. Además, los ejercicios de euritmia pueden mejorar la capacidad del intérprete para mantener una postura relajada y eficiente, lo que es fundamental para tocar un instrumento con expresividad y precisión (Findlay, 1971).

    Integración del Ser Completo

    La filosofía de Bernstein y de Dalcroze sugiere que la interpretación musical es un acto de integrar el ser completo: emocional, intelectual y físicamente. Este enfoque holístico fomenta una conexión más profunda con la música y una interpretación más significativa. Para los músicos, esto significa un continuo autodescubrimiento y crecimiento, tanto como artistas como individuos. Las enseñanzas de ambos pedagogos nos recuerdan que ser músico no es solo dominar un instrumento, sino expresar nuestra humanidad completa a través del arte (Bernstein, 2014; Findlay, 1971).

    Puntos de encuentro

    Las ideas de Seymour Bernstein sobre la interpretación musical, combinadas con las prácticas de la Rítmica Dalcroze, proporcionan un marco valioso para los músicos que buscan profundizar su conexión con su arte. Al entender y aplicar las dimensiones emocionales, intelectuales y físicas de la música, los intérpretes pueden lograr un producto artístico más holístico y expresivo. Este enfoque no solo mejora la competencia técnica, sino que también enriquece la profundidad emocional y el poder comunicativo de sus interpretaciones, haciendo la experiencia más significativa tanto para el intérprete como para la audiencia.

    Referencias

    • Bernstein, S. (2014). Seymour: An Introduction. Documentary. Directed by Ethan Hawke.
    • Findlay, E. (1971). Jaques-Dalcroze: La Rítmica. Editorial Paidós.
    • Jaques-Dalcroze (1921). Rhythm, music and education. The Dalcroze society.
    • Landen Odom, S. (2019). Researching Elsa Findlay: Dalcroze teacher, choreographer, writer Le rythme. F.I.E.R.

    Para más información, puedes consultar la entrevista completa de Seymour Bernstein y el documental «Seymour: An Introduction», así como los textos fundamentales sobre la Rítmica Dalcroze.

  • 5 ejercicios para mejorar tu improvisación

    5 ejercicios para mejorar tu improvisación

    Como maestro de música, es posible que hayas pasado años perfeccionando tus habilidades en la interpretación y la teoría musical. Sin embargo, la improvisación es una habilidad que puede enriquecer significativamente tu enseñanza de la música. Práctica estos 5 ejercicios para desarrollar tu improvisación!

    1. Melodías al azar Este ejercicio consiste en elegir al azar una serie de notas y crear una melodía a partir de ellas. Puedes utilizar un dado para elegir las notas al azar, o puedes pedir a alguien que te dé una serie de notas al azar. Este ejercicio ayuda a los maestros de música a desarrollar su capacidad para improvisar melodías a partir de un conjunto limitado de notas.
    2. Acompañamiento armónico Este ejercicio consiste en tocar una progresión de acordes y crear una melodía improvisada que se ajuste a la progresión armónica. Puedes empezar por utilizar progresiones de acordes simples y luego ir avanzando hacia progresiones más complejas. Este ejercicio ayuda a los maestros de música a desarrollar su capacidad para improvisar melodías que se ajusten a una progresión armónica específica.
    3. Tocar por turnos Este ejercicio consiste en improvisar en pareja, tomando turnos para crear una melodía. Uno de los maestros de música toca una melodía improvisada, y el otro debe continuar la melodía a partir de donde se quedó el primero. Este ejercicio ayuda a los maestros de música a desarrollar su capacidad para escuchar y responder a la improvisación de los demás.
    4. Improvisar con diferentes estilos Este ejercicio consiste en improvisar en diferentes estilos musicales, como el jazz, el rock, el blues, la música clásica, entre otros. Al practicar la improvisación en diferentes estilos, los maestros de música pueden desarrollar su capacidad para adaptarse y crear en diferentes contextos.
    5. Utilizar diferentes instrumentos Este ejercicio consiste en improvisar en diferentes instrumentos, ya sea el instrumento principal del maestro o cualquier otro instrumento que tenga a mano. Al improvisar en diferentes instrumentos, los maestros de música pueden desarrollar su capacidad para pensar en términos de diferentes timbres y técnicas instrumentales. La voz también es un poderoso instrumento. Así que no dudes en usarlo constantemente!

    Lo más importante como siempre en la música es la práctica. Así que no dejes de practicar conscientemente todos los días. Tu meta es trabajar hoy para construir tu futuro. Y eso se construye con un bloque a la vez!

    Cielito Arte

  • Improvisación atonal

    Improvisación atonal

    Ejercicio para explorar en el piano con 2 dedos

    La música atonal se aleja completamente de cualquier centro o relación tonal. El principio de la atonalidad es ese: Romper con la relación de tensión-estabilidad que te da una jerarquía de sonidos. Una vez escuché a la pianista Mitsuko Uchida decir: «Debussy tomó la jerarquía y se deshizo de ella ‘así’. Schoenberg la tomó, la sacudió y después peleó contra ella» y así fue como se «escapó» del yugo de la tonalidad. (Si quieres ver esa entrevista puedes hacer click en este enlace)

    Al improvisar de forma atonal esto nos sirve de referencia. Pero no es absoluto, nada en el arte lo es. Lo que hacemos es dejarnos de ataduras armónicas, convenciones melódicas, de métrica y articulación. La improvisación atonal tiene que ver con la exploración del sonido.

    En el siguiente video encontrarás un ejercicio que te servirá para tener un punto de partida en tu improvisación. No se trata sólo de aventar los dedos a ver en dónde caen. Lo que hay que hacer es escuchar. Eso es lo mas importante: Escuchar.