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  • Mozart, el genio eterno y su legado inmortal

    Mozart, el genio eterno y su legado inmortal

    La semana pasada leí una noticia que me sorprendió gratamente: en una biblioteca alemana, descubrieron una obra inédita de Mozart. «Ganz kleine Nachtmusik», una pieza de 12 minutos compuesta en 1760, consta de siete movimientos en miniatura para trío de cuerdas y fue encontrada en la Biblioteca Municipal de Leipzig. Aunque no está escrita de su propia mano, es una copia que data de 1780. Este hallazgo, además de parecerme un gran regalo para nuestros tiempos, en los que la música a veces parece una orden de comida rápida, en la que cubrimos una necesidad con lo primero que esté a mano sin preocuparnos mucho por el sabor o el valor nutricional, despertó en mí la curiosidad de conocer más al joven Mozart. Y digo joven porque murió a los 35 años, lo que me hace pensar en todo lo que quedó pendiente de descubrir de él. Movida por esa curiosidad, emprendí una búsqueda para saber más de su vida y en el proceso, descubrí mucho mientras su música inundaba mis oídos.

    Wolfgang Amadeus Mozart nació el 27 de enero de 1756 en Salzburgo, Austria. Desde muy pequeño, su talento fue evidente. Su padre, Leopold Mozart, quien también era músico, lo introdujo al mundo de la música desde temprana edad, notando rápidamente su prodigioso talento. Mozart compuso su primera sinfonía a los ocho años, y a los 12 ya había escrito una ópera completa. Era un niño prodigio que tocaba el piano y el violín con una habilidad deslumbrante, y viajaba por Europa junto a su familia, dando conciertos ante la realeza y la nobleza. Su precocidad no solo era asombrosa, sino que también generaba envidias y expectativas descomunales.

    A lo largo de su vida, Mozart compuso más de 600 obras, muchas de las cuales se consideran pilares fundamentales de la música clásica. Algunas de sus composiciones más célebres incluyen «La flauta mágica», «Don Giovanni», «Las bodas de Fígaro», y su impresionante «Réquiem», que quedó inconcluso al momento de su muerte. La historia de su «Réquiem» es particularmente conmovedora, ya que fue un encargo misterioso y él trabajó en ella hasta sus últimos días, consciente de que posiblemente no viviría para terminarla. De hecho, su discípulo Franz Xaver Süssmayr fue quien completó la obra después de su fallecimiento.

    Sin embargo, su vida no fue fácil. A pesar de su enorme talento, Mozart tuvo problemas económicos gran parte de su vida. Al mudarse a Viena, encontró dificultades para obtener un puesto fijo y, aunque fue un compositor muy prolífico, su capacidad para administrar sus finanzas no fue buena. A menudo, dependía de encargos y conciertos para mantenerse, y hubo periodos en los que apenas podía cubrir sus necesidades más básicas.

    Un aspecto que siempre ha intrigado a los historiadores y amantes de la música es la supuesta rivalidad entre Mozart y Antonio Salieri. Se ha contado que Salieri, también un compositor de renombre en la corte de Viena, sentía envidia de la genialidad de Mozart y conspiraba en su contra. Esta rivalidad ha sido romantizada a lo largo de los años, en parte por obras como la ópera «Mozart y Salieri» de Rimski-Kórsakov y, sobre todo, la película «Amadeus», dirigida por Milos Forman en 1984. Aunque se sabe que hubo tensiones entre ambos, la idea de que Salieri fuera responsable de la muerte de Mozart o que lo saboteara constantemente carece de pruebas históricas sólidas. 

    Un dato curioso de Mozart es su peculiar sentido del humor, el cual se reflejaba no solo en sus cartas, sino también en algunas de sus composiciones. Un claro ejemplo es su pieza «Ein musikalischer Spaß» (Una broma musical), K. 522, escrita en 1787. Esta obra está repleta de errores musicales intencionados, notas discordantes y entradas fuera de tiempo, lo que la convierte en una sátira de los músicos mediocres de su época. A pesar de las dificultades que enfrentaba en su vida personal, mantenía una ligereza y un ingenio mordaz que sorprendía a muchos. En sus obras, incluso las más serias, podemos encontrar momentos de gran dinamismo y alegría. Un ejemplo de esto es su famosa «Eine kleine Nachtmusik» (Una pequeña serenata nocturna), una de sus composiciones más queridas y reconocidas. Esta serenata para cuerdas, escrita en 1787, sigue siendo apreciada por su belleza, claridad y energía, reflejando el dominio de Mozart en el género de la música de cámara.

    La música de Mozart, incluso siglos después de su muerte, sigue resonando con una vitalidad incomparable. Su habilidad para expresar lo humano en todas sus formas desde la alegría más pura hasta la tristeza más profunda es lo que lo convierte en un compositor atemporal. Cuando pienso en el reciente descubrimiento de «Ganz kleine Nachtmusik», no puedo evitar imaginar cómo sería escucharla por primera vez, preguntándome si esos pequeños movimientos nos revelarán algo más del genio que aún no conocemos.

    El 5 de diciembre de 1791,  Wolfgang Amadeus falleció en Viena. Su muerte, envuelta en misterio y especulación, marcó el fin de una vida breve pero brillante. En sus últimos días, mientras trabajaba en el «Réquiem,» fue consumido por la enfermedad y la fatiga, pero su genio creativo permaneció intacto hasta el final. 

    Hoy, su música sigue embelleciendo el mundo. A través de sus notas, nos conecta con lo sublime, dejándonos una herencia inigualable que, sin duda, continuará inspirando a generaciones futuras. Aunque su tiempo en la tierra fue limitado, su esencia perdura, envolviéndonos en la magia de su creatividad, que al plasmarla en papel se materializó en esa estrellita que sigue brillando en el firmamento musical, guiándonos con su luz infinita.

  • Hellerau y Dalcroze

    Hellerau y Dalcroze

    La escuela Alemana Hellerau: cuna de innovación artística y educativa

    La Escuela Alemana Hellerau, situada en la histórica ciudad de Dresde, representa un pilar fundamental en la historia de la educación y la creatividad artística. Dentro de esta escuela se fundó un edificio para Emile Jaques-Dalcroze músico y pedagogo suizo en 1910 este instituto dedicado a la música fue un epicentro de experimentación educativa y artística que marcó un hito en la integración de música, danza y movimiento en la enseñanza.

    Festspielhaus Hellerau

    El legado de Emile Jaques-Dalcroze y su método revolucionario

    Jaques-Dalcroze, músico y pedagogo de origen suizo, nacido en Viena, formado entre Ginebra, Viena y Paris, llevó su visión pedagógica a otro nivel al crear una sinergia única entre la música y la expresión corporal fue el arquitecto de la innovadora «Gymnastique rythmique», un método educativo revolucionario que fusionaba la música con la expresión corporal y el movimiento al cual se le llamaba en Alemania Rhythmische Gymnastik.

    Su trabajo comenzó en su país de origen, después estableció la escuela Alemana en Hellerau la cual se convirtió en un centro de referencia para su enfoque pedagógico e inspiración de lo que más tarde sería el instituto Jaqués-Dalcroze en Ginebra. Su método, que abogaba por el aprendizaje a través de la experimentación y la sincronización del movimiento con la música, atrajo a estudiantes de toda Europa.

    El nacimiento en Hellerau de la Bildungsanstalt für Musik und Rhythmus (Escuela nacional para la música y el ritmo)

    En 1910, con el apoyo del empresario Wolf Dohrn quien fuera un influyente investigador educativo y cultural, Jaques-Dalcroze estableció la escuela Alemana Hellerau (Bildungsanstalt für Musik und Rhythmus). Fue construida según el concepto del arquitecto Heinrich Tessenow en el Gartenstadt Hellerau, su arquitectura clara fue el inicio del estilo Bauhaus. 

    Esta institución se destacó por su compromiso con la integración total de la música y el movimiento en la enseñanza. Contó con la participación de las innovadoras bailarinas y profesoras de danza Gret Palucca y Mary Wigman, quienes años más tarde continuarían con carreras proliferas y exitosas. También se sumó a la realización de festivales y la construcción del escenario de la gran sala el cual era muy innovador para la época ya que era modular y con un gran despliegue tecnológico en la iluminación, el prestigioso escenógrafo Adolphe Appia, cercano colaborador de Dalcroze.

    Mary Wigman

    Durante sus primeros años, la escuela atrajo a destacados artistas y músicos de todo el mundo como alumnos y colaboradores, tal es el caso de Isadora Duncan. Hellerau se convirtió en un referente en la vanguardia artística de la época.

    Isadora Duncan

    Desafíos y cierre temporal

    Tras la muerte de Wolf Dohrn en 1914, el estallido de la Primera Guerra Mundial y la renuencia por parte del gobierno para que permaneciera en el país al no ser ciudadano del mismo, Dalcroze tuvo que dejar Alemania, por lo que la escuela tendría que cerrar sus puertas a la educación y dar paso  a varios usos que fue desde una base militar hasta un centro de rehabilitación.

    El cierre temporal no significó su fin, sino más bien una pausa necesaria para replantearse y adaptarse a las circunstancias cambiantes del mundo. Hellerau estaba destinada a reinventarse y resurgir con un nuevo impulso después de la guerra, continuando su búsqueda por la excelencia en la educación y las artes.

    El renacimiento de Hellerau

    La escuela  Hellerau, después de un período de inactividad, fue revivida en 2006, el complejo se reabrió con una orientación más hacia las artes escénicas contemporáneas. Fue un intento de traer de vuelta la rica tradición cultural que alguna vez floreció en este lugar. La reapertura marcó un nuevo comienzo para Hellerau, manteniendo su importancia en el mundo artístico y cultural actual.

    La filosofía de Emile Jaques-Dalcroze, centrada en la conexión íntima entre música, movimiento y expresión corporal, sigue siendo una fuente de inspiración para la educación artística moderna.

    En cada rincón de este espacio, la esencia de Dalcroze perdura, recordándonos que el arte y la educación, cuando se funden en una armonía perfecta, pueden transformar al mundo.

    https://www.hellerau.org/de/

  • Improvisación para educación

    La improvisación musical para la educación es una herramienta muy eficaz ya sea que la realicemos al piano, voz o algún otro instrumento. En este curso trabajaremos aspectos de la improvisación en el piano y la voz, pero los ejercicios se pueden adaptar a cualquier instrumento.

    Los temas específicos son:

    Bajo cifrado

    Armonización de melodías

    Armonización de escalas

    Improvisación a 2 voces

    Escrituras pianísticas

    Improvisación atonal

    Desplazamientos

    Cadencia V7- I

    Para cada uno de los temas habrá una tarea específica a realizar la cuál será evaluada por el maestro de forma asincrónica. También se realizarán 4 sesiones de 60 minutos de preguntas y respuestas en directo con el maestro a través de ZOOM. Los videos se realizarán en diferentes plataformas y se mantendrá abierto un canal de comunicación abierto por Whatsapp durante la duración del curso en el cual el maestro dará pequeñas tareas extra que ayuden al desarrollo de los temas estudiados. (Técnicas de estudio, composición, arreglo, etc.)