T1:E4 El profe de música

Adaptando la enseñanza musical a primaria y secundaria

Resumen:

¡Hola! Bienvenidos a un nuevo episodio de El Profe de Música. Soy Manuel, y como siempre, estoy encantado de compartir con ustedes reflexiones y estrategias sobre la enseñanza musical. Hoy hablaremos sobre un tema que seguro muchos de ustedes han enfrentado: ¿cómo adaptamos nuestras clases para primaria y secundaria? Aunque a simple vista puedan parecer similares, las dinámicas y necesidades de estos niveles son muy diferentes.

Quiero compartirles cómo manejo estos desafíos, especialmente cuando enseño conceptos como el pulso y el compás, que son fundamentales en la formación musical.


Diferencias clave entre primaria y secundaria

Primero, hablemos de primaria. Los alumnos más pequeños aprenden a través del movimiento, el juego y la exploración sensorial. En este nivel, la prioridad es que experimenten la música de manera natural, que sientan el pulso en su cuerpo y lo relacionen con su entorno. Aquí no es tan relevante si entienden los conceptos teóricos desde el inicio; lo importante es que los vivan.

Por ejemplo, al trabajar el pulso, inicio con actividades simples como caminar al ritmo de una música. Les digo: «Caminen como si fueran un reloj, tic, tac, tic, tac». Esto les ayuda a internalizar el pulso como una experiencia física. Después, introduzco variaciones: caminar rápido, lento, o incluso quedarse quietos cuando la música se detiene. A los niños les encanta porque se sienten parte de un juego, pero en realidad están aprendiendo a escuchar y conectar el movimiento con el sonido.

En secundaria, en cambio, los alumnos ya tienen una mayor capacidad de análisis. Además, buscan encontrar sentido práctico en lo que hacen. Por eso, mi enfoque aquí es más estructurado, pero igual de dinámico. Ellos necesitan saber el «por qué» y el «para qué» detrás de cada actividad.


Enseñando pulso y compás en secundaria

Les contaré cómo trabajé este tema recientemente con un grupo de secundaria. Comencé con una pregunta sencilla: «¿Qué es el pulso?». Hubo respuestas variadas, desde «es lo que lleva la música» hasta «es como el corazón». Entonces, tomé mi guitarra y les dije: «Vamos a escucharlo». Comencé tocando una progresión de acordes muy sencilla mientras ellos marcaban el pulso con las manos.

Después de un rato, les expliqué: «El pulso es constante, pero cuando lo agrupamos, formamos compases. Hoy vamos a explorar cómo funcionan los compases y cómo podemos crearlos nosotros mismos».

Para esto, dividí a la clase en pequeños grupos y les di un reto: inventar un ritmo que se pueda repetir en un compás de 4 tiempos. Les entregué instrumentos de percusión como claves, panderos y shakers, y les di unos minutos para practicar. Cuando todos tenían sus ritmos, los fuimos escribiendo en el pizarrón con una notación simple: «TA» para negras, «TI-TI» para corcheas, y así sucesivamente. Al final, teníamos una colección de cinco o seis ritmos diferentes.


La integración de movimiento y teoría

La parte más emocionante fue cuando les dije: «Ahora vamos a tocar cada ritmo cuatro veces seguidas y después pasaremos al siguiente». Al principio, algunos estaban nerviosos, pero al practicar juntos, se sintieron más seguros. Esta actividad no solo refuerza el sentido del pulso y el compás, sino que también promueve la escucha activa y el trabajo en equipo.

Una vez que terminamos, siempre hago una pausa para reflexionar con ellos. Les pregunto: «¿Qué aprendimos hoy?». Las respuestas suelen incluir conceptos como el pulso, el compás y la coordinación. Pero yo les hago notar algo más: «Hoy también aprendimos a escuchar mejor, a trabajar juntos y a conectar lo que hacemos con el cuerpo, las manos y la mente».


Reflexión final

Es importante que nuestras clases sean dinámicas y significativas, especialmente en secundaria. Los alumnos agradecen actividades que los reten y que les permitan ver su propio progreso. Y aunque trabajar con grupos de distintas edades puede ser un desafío, también es una oportunidad maravillosa para encontrar nuevas formas de enseñar y aprender.

Espero que estas ideas les hayan sido útiles. Si tienen preguntas o quieren compartir sus propias experiencias, no duden en escribirme o dejar un comentario. ¡Nos escuchamos en el próximo episodio de El Profe de Música!

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