Mindfulness y el aprendizaje

En un mundo lleno de distracciones y ansiedades, encontrar enfoque y paz interior puede parecer un desafío. En medio de esta agitación diaria, el mindfulness emerge como una práctica valiosa, no solo para encontrar calma y serenidad, sino también para potenciar el aprendizaje y el crecimiento personal.

¿Qué es el Mindfulness?

El mindfulness, traducido como «atención plena», es una práctica que implica estar plenamente presente en el momento actual, observando y reconociendo los pensamientos, emociones y sensaciones corporales sin juzgarlos. Es una invitación a ser conscientes de lo que está sucediendo en nuestras mentes y cuerpos en un momento dado. En esencia, es estar plenamente presentes en lo que estamos haciendo, ya sea respirar, comer, caminar, o cualquier otra actividad cotidiana.

Jon Kabat-Zinn, uno de los padres del uso clínico de mindfulness en Occidente, plantea la misma idea en términos más sencillos: mindfulness es simplemente «parar y estar presente, eso es todo» (Alvear et al. 2014)

Beneficios del Mindfulness

  • Reducción del Estrés: El mindfulness ayuda a reducir el estrés al permitirnos desconectar de las preocupaciones futuras o las lamentaciones del pasado, centrándonos en el presente.
  • Mejora de la Concentración y la Atención: Practicar mindfulness fortalece nuestra capacidad para enfocarnos en la tarea en cuestión, mejorando así nuestra atención y concentración.
  • Mayor Claridad Mental: Al practicar mindfulness, aprendemos a reconocer y dejar ir los pensamientos negativos o distracciones que puedan nublar nuestra mente.
  • Desarrollo de Empatía y Compasión: Al estar conscientes de nuestras emociones y pensamientos, también desarrollamos empatía hacia los demás, ya que estamos más conectados con nuestras propias experiencias emocionales.
  • Resiliencia Emocional: Nos ayuda a manejar mejor situaciones estresantes y desafiantes, permitiéndonos responder de manera más calmada y reflexiva en lugar de reaccionar impulsivamente.

¿Por Qué Practicar Mindfulness en el Aprendizaje?

El aprendizaje efectivo no solo implica absorber información, sino también comprenderla, retenerla y aplicarla de manera efectiva. Aquí es donde entra en juego el mindfulness:

  • Mejora la Retención y Comprensión: Al practicar mindfulness durante el estudio, puedes mejorar tu retención de la información y comprenderla a un nivel más profundo, ya que estás plenamente enfocado en lo que estás aprendiendo.
  • Aumenta la Creatividad y la Innovación: El mindfulness fomenta la creatividad al liberar tu mente de pensamientos repetitivos o limitantes, permitiendo ideas frescas y soluciones innovadoras.
  • Facilita la Toma de Decisiones: Al aprender a estar presente en el momento, puedes tomar decisiones más informadas y consideradas en lugar de decisiones impulsivas basadas en emociones momentáneas.
  • Reduce la Ansiedad ante los Exámenes: Al reducir el estrés y aumentar la concentración, el mindfulness puede ayudar a disminuir la ansiedad antes de un examen importante, permitiendo un mejor desempeño.

Cómo Iniciar con Mindfulness

  1. Practica la Respiración Consciente: Siéntate en un lugar tranquilo, como te sientas cómodo, puede ser en el piso, en una silla o incluso acostado, lo importante es mantener la espalda recta y estar en una postura que nos permita mantenerla sin incomodarnos, las manos pueden ir sobre tu regazo o en algún mudra si así te apetece. Ahora cierra los ojos y concéntrate en tu respiración, inhala y exhala. Siente cómo entra y sale el aire de tu cuerpo, centra tu atención a la parte en la que sientas más este va y ven de aire, puede ser tu pecho, tu abdomen o la nariz. Si te cuesta concentrarte puedes contar del uno al diez, inhalas uno, exhalas dos, así consecutivamente hasta llegar al diez y repites. Puedes dejar de contar cuando lo sientas necesario. Cuando tu mente divague, reconoce el pensamiento sin juzgarte o frustrarte y déjalo ir. Después simplemente vuelve suavemente a tu respiración. Cuando sientas que es tiempo regresa a las sensaciones de tu cuerpo, reconoce el espacio en el que estás y lentamente abre tus ojos.
  2. Escanear tu Cuerpo: siéntate en un lugar cómodo, cierra los ojos, haz tres respiraciones profundas dejando entrar el aire por la nariz y exhalando por la boca, después deja que tu respiración fluya y escanea mentalmente tu cuerpo, prestando atención a cada parte, desde los dedos de los pies hasta la cabeza. Observa cualquier tensión o sensación que tengas. Detente en la parte que lo necesite, observa ¿Te duele algo? ¿Estás cómodo? ¿Se siente bien? ¿Hace frío o calor? Etc.
  3. Observa tus Pensamientos: Dedica unos minutos cada día para observar tus pensamientos sin juzgar. Si vienen preocupaciones o distracciones, no te castigues por ello; simplemente obsérvalos y déjalos ir.

¿Hay Fundamento Científico?

Sí, el mindfulness está respaldado por una creciente cantidad de investigaciones científicas. Estudios han demostrado que la práctica regular de mindfulness puede llevar a cambios estructurales en el cerebro, como aumentar la densidad de materia gris en áreas relacionadas con el aprendizaje, la memoria y la regulación emocional.

«Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro.» Santiago Ramón y Cajal.

Como ejemplo las investigaciones respaldadas por instituciones como la Asociación Americana de Psiquiatría y el National Centre for Biotechnology han revelado que tras ocho semanas de meditación, hay un incremento notable en la activación de la parte izquierda del córtex cerebral en personas que, previamente, tenían mayor actividad en la parte derecha. Estos estudios también han identificado una disminución en la densidad de materia gris en regiones vinculadas con el estrés y la ansiedad.

En 2012 científicos de la Universidad de Groningen en Dakota del Norte descubrieron que tras 10 minutos de meditación, mejoraba la capacidad de resolver problemas de forma creativa.

Según el estudio llevado a cabo por la Dra. Sara Lazar, de la Universidad de Harvard, meditadores constantes de 50 años mostraban un grosor de corteza cerebral similar a individuos de 20 años. Tras sus investigaciones la Dra Lazar concluye que:

  1. Los cerebros de los meditadores se encojen menos con la edad.
  2. Las conexiones neuronales se mantienen más fuertes durante más tiempo como resultado de la meditación continuada en el tiempo (M. Acebal)

Esto solo como ejemplo de las múltiples investigaciones que existen en la actualidad y que cada día nos muestran más de los beneficios de la atención plena o mindfulness en nuestra vida.

Conclusión

El mindfulness no solo es una técnica para calmar la mente, sino también una poderosa herramienta para potenciar el aprendizaje y el crecimiento personal. Al practicar mindfulness, entrenas tu mente para estar plenamente presente en el momento, cultivando la atención y la consciencia. Esta habilidad se traduce en una mayor capacidad para concentrarse en las tareas académicas o laborales, absorber nueva información y procesarla de manera efectiva. Además, reduce la reactividad al estrés y mejora la regulación emocional, permitiéndote abordar los desafíos con calma y claridad mental. Integrar el mindfulness en tu rutina diaria puede marcar una gran diferencia en cómo enfrentas tus estudios, trabajo y vida en general, brindándote un enfoque más equilibrado y efectivo en tu desarrollo personal y profesional. Así que, tómate un momento para respirar, ser consciente y descubrir los beneficios transformadores que esta práctica puede aportar a tu vida.

Referencias

Menéndez Acebal, O. (n.d.). 10 argumentos científicos para practicar mindfulness. Recuperado de https://menteencalma.com/10-argumentos-cientificos-practicar-midnfulness/

Alvear Moron, D. et al. (2014). Mindfulness y ciencia: de la tradición a la modernidad. Alianza editorial.

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