Improvisación en Piano: Claves para Iniciar

Hola, bienvenidos a este episodio de El Profe de Música.
En este vamos a estar hablando acerca de improvisación.

La improvisación es algo de lo que más me preguntan en cuanto a todo lo que se refiere a la Rítmica Dalcroze.
La Rítmica tiene tres pilares fundamentales:

  1. La rítmica
  2. El solfeo
  3. La improvisación

Pero, ojo: cuando digo “rítmica” no me refiero solamente a la lectura de ritmos musicales, sino a la relación que hay entre música y movimiento. Eso es lo que es la rítmica, y eso es lo que vamos a explorar… bueno, en realidad hoy vamos a explorar el tercer pilar, que es la improvisación.

Entonces, la rítmica no solamente nos diferencia, sino que hace única a esta metodología, porque tomamos los elementos musicales y los transformamos en movimiento. Una vez que los transformamos en movimiento, los analizamos dentro del solfeo y, después, los utilizamos en la improvisación, que puede ser corporal o instrumental.

En este episodio nos vamos a concentrar en la improvisación instrumental, en particular en el piano, porque es el instrumento más sencillo para comenzar.

Y quizá ahora me digas: “Bueno, pero es que mi instrumento es más sencillo porque es el clarinete, el violín o la guitarra.”
Lo cierto es que todos esos requieren bastante técnica física antes de que realmente puedas tocar algo. En cambio, el piano tiene la ventaja de que basta con poner las manos y ya suena.


Ahora mismo estoy en re mayor. Solamente estoy tocando una nota en el bajo y dos notas en el soprano.
Luego puedo pasar a do, o incluso a ninguna tonalidad definida.

La idea es que esto te sirva para que tú puedas improvisar en donde estés tocando.

Pensemos en lo siguiente: en las clases, las improvisaciones nos sirven para que los alumnos se muevan. Y lo primero que les pedimos es simplemente caminar, moverse al principio al pulso de la música.

Podría ser así: caminar a cierta velocidad, luego correr, parar, saltar, claro… y también usar la voz.

Pam, pam, pam, pam, pam, pam, pam, pam…

¿Notas que, aunque no estoy entonando propiamente, le estoy dando una inflexión a mi voz? Esa inflexión sirve, y trato de usar la menor técnica pianística posible.

Por ejemplo: no estoy usando grandes saltos ni terceras complicadas, casi siempre me limito a tres dedos. De pronto meto el cuarto, pero es muy poquito.

Lo que hago es traducir lo que canté en la voz al piano. Como esos directores que solamente marcan articulaciones, fraseo, etc. En este caso es fácil porque estoy trabajando en las teclas negras, que forman una escala pentatónica, y así no me preocupo tanto por la armonía.


Un consejo importante:
Tienes que decir a tus alumnos que caminen continuamente. No seguir el ritmo exactamente, sino caminar y sentir la pulsación.

Yo, por ejemplo, podría marcar un compás con la mano derecha y con la izquierda llevar la pulsación.

Pero lo más importante de todo: tienes que practicar.
Si no practicas, nada de lo que te cuente aquí sirve de nada.

La práctica no hace al maestro, pero la práctica te hace mejor. No hay vuelta de hoja.


Pasos prácticos

  1. Primero: lo cantas. Caminas y lo expresas con la voz:
    Pam, pam, pam, pam…
  2. Después: lo traduces al instrumento. Solo unas pocas notas, con un rango máximo de una 11ª (por ejemplo de sol♭ hasta si♭).
  3. Luego: mantén el mismo pulso, pero con inflexión musical. Recuerda lo que decía Beethoven: cada vez que hay un calderón al final, aunque no esté escrito, debe haber un ritardando.
  4. Por último: pon una nota por compás en la mano derecha. No te preocupes demasiado por la armonía, simplemente busca que el final se sienta como un verdadero final.

Y este ejercicio lo vas a estar trabajando durante toda la vida.


Después puedes pasar a un modo, por ejemplo el dórico, y así ir ampliando tu vocabulario tonal. Pero lo fundamental es empezar con la escala pentatónica.

Si no lo haces, olvídate de lo demás.

Si fueras mi alumno, yo te estaría insistiendo: “Vuelve a practicar, vuelve a practicar.” Y te daría muchas formas distintas de hacerlo:

  • Primero con la voz y pasos.
  • Luego voz con piano.
  • Luego piano sin voz.
  • Después, una sola nota en cada mano.
  • Finalmente, agregar una segunda voz tipo contrapunto (primera especie: una nota contra una nota).

Así llevas la improvisación adelante.


Después empezarás a pensar en melodías.

¿Cómo se piensa en melodías? Muy simple: empiezas a tocar…

Re, mi, fa, sol, re, la, re, la, re, la…

Y si te equivocas, no pasa nada. No es el fin del mundo. Estás improvisando, es tuyo, y no necesitas repetirlo igual que antes.

Ahora, para usarlo con alumnos, me gustaría que cierres los ojos (a menos que estés manejando, por favor no sigas esta indicación).
Imagina a tus alumnos caminando. Eso es suficiente: que caminen un momento, no tres horas.


Mano izquierda

Quizás ahora pienses: “Bueno, ya tengo la mano derecha, pero ¿qué pasa con la mano izquierda?”

La mano izquierda no va a ser problema. Primero identifica en qué tonalidad estás, si es que estás en alguna.

Por ejemplo:
Mi tonalidad es re mayor.
Entonces toco un re en la izquierda como pedal, y sobre eso voy agregando otras notas, como la.

El acompañamiento puede ser muy simple:

  • Dos notas en la derecha por cada nota en la izquierda.
  • Usar terceras (sol–la, re–si, mi–do…).
  • O quintas separadas.

Lo importante es que practiques, porque si lo escuchas solo una vez y dices “ah, qué lindo suena” y no lo vuelves a hacer, el día que lo necesites no lo tendrás.


Una de las cosas más increíbles de la improvisación es que te da la posibilidad de encontrar tu propio lenguaje musical. Empiezas a experimentar con cosas que antes no habías probado.

Es muy gratificante poder improvisar, poder tocar, poder hacer música cada vez que te sientas al instrumento sin necesidad de recordar una pieza escrita.

Así que te invito a que vuelvas a escuchar este episodio y lo tomes como una cápsula de práctica.


Recomendación final

Dedícale aunque sea cinco minutos al día.

Este episodio va más o menos en quince minutos.
Si dedicas la mitad de ese tiempo a practicar diariamente, en una semana vas a notar resultados extraordinarios.

Avanza un poco cada día.

Muchas gracias por escuchar.
Recuerda compartir y escribirnos tus sugerencias a: elprofedemusica@cielitoarte.com.
Me encantará leerte.

Y bueno, a ver de qué seguimos hablando en este podcast…

¡Adiós!

Categorías Apreciación musical

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close