Se define a La francmasonería o masonería es una institución de carácter iniciático, filantrópico, simbólico, filosófico, selectivo, internacional, humanista y con una estructura federal, fundada en un sentimiento de fraternidad.
Pero más allá de todo ello que es la masonería en la vida moderna, ¿Cómo es el masón joven? ¿Qué fines busca la orden? esta pregunta me la hice hace casi 18 años cuando me inicie y es hoy lo que me gustaría charlar.
Fui iniciado en la Logia Hermes No.49 en La Gran Logia de Nuevo Leon donde se me otorgaron los 3 grados de la orden masónica, fui Diputado de Distrito, 2 años Venerable Maestro de la Logia Unificación No.35, 1 año en la Logia Dr. Ángel Martinez Villarreal No.39, forme parte de la Gran Comisión de Instrucción de la Gran Logia de Nuevo León, Soy Garante de paz de las Logias Colon No.160 de Cuba, Mario Luna Aguilar No43 de la Gran Logia Occidental Mexicana de Jalisco, “ANTONIO ROSALES FLORES” No 43 de la Gran Logia de Zacatecas y miembro de honor E LA LOGIA “FERNANDO PAMANES ESCOBEDO” No 19 de la Gran Logia de Zacatecas.
Tengo el grado 32° con distinción de Caballero Comendador de la Corte de Honor del Supremo Consejo de Mexico del grado 33° del Rito Escoces y soy el actual Rey del capitulo de masones del Real Arco del Rito York
El estudio de cualquier disciplina, ya sea científica o artística no debería de tener mas justificación que el mero hecho de abonar a nuestra formación como personas. Como seres humanos buscamos un equilibrio entre lo que sabemos, nuestras acciones y lo que sentimos correcto. Dependiendo de nuestra motivación llegaremos lejos o no tanto en nuestro conocimiento, pero siempre irá de la mano con nuestras acciones y nuestro potencial para tomar acción y estas acciones estarán determinadas nuevamente por nuestra motivación y nuestro sentido de lo correcto.
Sin embargo, la escuela no funciona así. Cualquier escuela es un cúmulo de conocimientos y desarrollo de habilidades que nos permitirán continuar con nuestra vocación de seres sociales, Zoon Politikon. La motivación generalizada de continuar con estudios estandarizados (Educación básica, media y superior) es el poder continuar en ese mismo camino de estudios y culminar en una actividad económicamente remunerable que nos permita entregarnos al ocio en los tiempos libres de esta actividad. Pero si nuestra motivación es diferente y lo que buscamos es seguir avanzando en nuestra formación intelectual, física o una combinación de las dos. Entonces nuestra motivación adquiere tintes mucho mas profundos. Los cuales pueden ir desde la superación personal hasta el compartir y servir a otros a través de nuestra experiencia.
Para que una materia encuentre un sitio dentro del mapa curricular de una carrera, ésta debe estar directamente relacionada con la especialidad en estudio o mostrar un beneficio práctico innegable (y si es posible cuantificable mediante evidencias). En el caso de la educación básica la elección de materias (además de venir por parte de las autoridades) se da por la demanda que tenga en nuestra comunidad educativa. Es decir, además de las materias obligatorias, algunas se agregan porque las madres y padres de familia junto con la escuela las consideran enriquecedoras para sus hijas e hijos. Algunas vienen de moda, otras son tradición y en algunos casos impuestas (afortunada o desafortunadamente) por alguien con poder.
Entonces, ¿Cómo justificamos la existencia de una materia que es de las primeras a eliminarse cuando hay cortes de presupuesto?
Para nosotros como artistas es imprescindible. Pero la mayoría de la población no tienen esta inclinación, entonces debemos encontrar maneras para hacer relevante esta materia a cualquier persona. Así como el pensamiento matemático afecta a todos y cada uno de los seres humanos, la música también debe de adquirir este estatus. No sólo por su valor estético, sino su utilidad como herramienta en el desarrollo del ser humano.
Asi pues, obviando el valor estético y aunque dista mucho de ser ideal, una de las maneras de justificar la clase de música es a través de la transversalidad que esta disciplina artística conlleva. Mientras realizas una actividad musical se activan diferentes neurotransmisores. La dopamina es uno de los que mas ha recibido interés en diversos estudios. Escuchar música o ser parte del proceso de crearla o interpretarla genera reacciones químicas en nuestro cuerpo y la mayor parte de las veces tienen un impacto positivo: Si estamos estudiando y escuchamos cierto tipo de música o sonidos nos podemos concentrar mas, si estamos en el gimnasio y escuchamos cierta canción retomamos nuestros brios y hay canciones o piezas que nos pueden poner de buen humor.
La actividad musical desarrolla, al mismo tiempo, habilidades motoras finas, coordinación, concentración, memoria, desarrollo del oído interno, habilidades matemáticas, linguísticas y emocionales. Aun mas sorprendente es que muchas veces no tenemos que ser conscientes de lo que hacemos para desarrollar estas habilidades.
Las presentaciones dentro de la comunidad educativa también son un poderoso justificante. Sólo no debemos caer en el error de montar espectáculos. La escuela no es una casa productora. Lo importante de los conciertos, festivales, presentaciones, clases abiertas, etc. es el proceso. El resultado mostrará un producto terminado, en las posibilidades de los alumnos debemos tener en cuenta su edad. Pedirles a los alumnos que memoricen coreografías en base a contar pasos tiene el mismo valor pedagógico que pedir que memoricen las tablas de multiplicar: Ninguno.
Si hacemos presentaciones que se muestren como “entretenimiento” entonces nuestra materia será solamente el momento donde ensayen el concierto. El día del concierto esto puede parecer bueno, pues recibiremos comentarios positivos sin parar. Pero a medida que se diluya esta impresión (que sucede mas rápido de lo que pensamos) aumenta la presión por hacer algo mas esspectácular de parte de todos los involucrados. La mejor forma de establecer una sólida presencia es justificar cada número que presentemos en un elemento de nuestra curricula, así no perderemos tiempo ensayando, ya que los alumnos habrán estado trabajando en esto durante su clase. Por ejemplo, en México hay una costumbre de que al final del preescolar (si, a los 6 años) se espera que las niñas y niños bailen un Vals, evidentemente no en todas las escuelas, pero por razones del ejemplo es un vals. Entonces deberían estar familiarizados con música a 3 tiempos, el tipo de desplazamiento que podrían hacer asi, a 3 tiempos, las melodías propias de un vals, cambios de tempo e intensidad. Si trabajamos estos elementos durante el año escolar, el Vals lo estaremos montando en 2 clases, sin necesidad de memorizar, gritar o lagrimas de sangre! Todo lo hemos trabajado, está en ellos. Ahora con lo que queda, lo que ellos comprenden y pueden expresar corporalmente individual y colectivamente, realizamos un número para presentar.
Alguna vez le pedí a una directora mas tiempo de clase con mis alumnos. 90 minutos a la semana en vez de 45. Su respuesta fue: “Me encantaría, pero para eso tendría que ampliar el horario escolar. Si no, a quien le quitamos horas? A inglés, matemáticas, educación física? O cual se te ocurre a ti?” Claro que no pude responder. Si le das mas tiempo a una le quitas tiempo a otra y la conclusión a la que llegué vino ayudada de las palabras de Émile Jaques-Dalcroze. “Si formamos en los niños la costumbre de cantar y hacer música en casa, 1 hora a la semana será tiempo suficiente”. Nuestra materia es muy noble y podemos cosechar sus frutos escuchando música, cantando, haciendo música, interpretándola, etc. Y si lo hacemos bien podemos encontrar en las familias de nuestros alumnos el mejor conducto para realizar esto. Cuando estoy trabajando con una canción con mis alumnos y me encuentro a algún padre o madre de familia en la calle los comentarios siempre son: “Mi hija se pasa el día cantando la canción que están haciendo en la clase de música.” Y siempre les respondo: “Excelente, espero que usted cante y baile con ella!” No creo que eso le pase a los maestros de matemáticas: “Mi hijo se la pasó haciendo ecuaciones todo el día” Quizá lo hagan, pero a regañadientes o con la motivación de pasar el examen. Pero cuando es música quieren cantar, se quieren llevar la tarea a casa, practicar, he tenido clases que los dejo sólo practicar y terminan haciendo cosas maravillosas. Sólo necesitamos preparar el terreno, darles una buena motivación y uno que otro consejo.
La materia más importante de la escuela no es música, las artes o matemáticas. Lo mas importante es que dejemos de darle importancia a nuestras materias y entendamos la importancia que tiene cada materia en el desarrollo de cada niña o niño individualmente, caso por caso. Necesitamos ser flexibles y si te avisan que faltarán a la orquesta porque estarán en un juego de futbol, necesitamos agradecerles por avisar, desearles éxito y qeu recuerde practicar para el próximo ensayo. Entonces, la materia mas importante de la escuela es la materia humana.
Fue inevitable al redactar este escrito el recuerdo de un paciente que hace algún tiempo me comentó que creía que los psicoterapeutas tenían algo así como un “recetario” elaborado y estructurado que se aplica de forma rígida siguiendo una serie de pasos para cada uno de los motivos por los cuales una persona acude a consulta.
De igual manera también recordé algo que escuché hace algunos años ya, y aún tengo presente: “la psicoterapia es el arte de hacer cambios”.
¿Dónde se encuentra el arte en la psicoterapia?
Como punto de partida, hay que considerar que el arte tiene la peculiaridad de ser una actividad que recrea a partir de nuestra naturaleza humana; las experiencias, emociones y estados mentales con una finalidad estética.
Adicionalmente, no puede olvidarse la complejidad y la particularidad de cada uno de nosotros como seres humanos, ya que ésta repercute para que cada una de nuestras vivencias sea experimentada de forma única y singular.
Y es que en la finalidad de obtener ese cambio en la terapia, el proceso y los resultados no dejan de ser una experiencia estética: en donde el terapeuta y el paciente ponen en marcha su creatividad, generando un abanico de posibilidades que se manifiestan en la actividad.
En consecuencia, las manifestaciones estéticas están presentes durante el proceso terapéutico.
Esto se puede notar, por ejemplo; en el uso del lenguaje, que a veces tiene tintes dramáticos e incluso poéticos en lo que el paciente expresa. Lo anterior también se observa en el relato verbal de un episodio significativo en la historia de vida; ya que en la descripción de la imagen, tal y como una obra pictórica pueden apreciarse los personajes que intervienen, la intensidad de la imagen (con colores tamaños y texturas), relatando la intensidad de emociones de los personajes involucrados en la escena. Algunas veces, éstas son escenas de bienestar y alegría, otras en cambio, son imágenes de dolor, de ira o de desolación.
Otras veces, se manifestan de forma gráfica pensamientos, emociones y experiencias vividas. Lo mismo ocurre con una pieza musical, que resulta a veces el mejor camino de expresión para quien no encuentra las palabras adecuadas.
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Si bien es cierto que se disponen de métodos, habilidades y herramientas para orientar al paciente, la creatividad ocupa aquí un papel importante para encontrar dentro de los recursos disponibles los más significativos, por lo tanto; el arte como una experiencia humana resulta fundamental para favorecer la mejor elección.
En este sentido, al observar los cambios que suceden durante el proceso terapéutico; pueden apreciarse también las manifestaciones estéticas rodeadas de belleza cuando ocurren estas transformaciones.
Tal y como la contemplación de alguien que observa una manifestación artística, es una experiencia enriquecedora. ¿Cómo no disfrutar la lectura de un cuento producido para presentar la historia de vida? ¿O de quién puede representarse (como un objeto, un color, una textura o una sensación), y aún más allá, transformar esa imagen en algo totalmente diferente y nuevo?
Adicionalmente, también en ocasiones es posible observar las manifestaciones artísticas de quién a raíz de un cambio personal ha elegido una rama del arte como una nueva forma de expresión e incluso como un estilo de vida.
Es fundamental que la persona que participa en la terapia crea que el cambio es posible, creer es crear… y el arte es creación.
La música es un lenguaje universal que nos permite comunicarnos y expresarnos de maneras diversas. Además, su estudio y práctica pueden brindarnos numerosos beneficios, como el desarrollo de habilidades cognitivas, sociales y emocionales. Por esta razón, es importante que la teoría musical sea parte de la educación general en las escuelas, para que los estudiantes puedan comprenderla, apreciarla y crearla.
Escribir música es solo una de las muchas habilidades que desarrolla un estudiante de música
En muchas escuelas, la música es vista como una actividad extracurricular o un pasatiempo, y no se le da la importancia que merece en el currículo educativo. Sin embargo, la teoría musical puede ser enseñada de manera integrada en otras áreas del conocimiento, como la matemática, la física y la historia. Por ejemplo, el ritmo y la melodía pueden ser utilizados para enseñar conceptos de proporciones y fracciones, la acústica y la resonancia, y la evolución cultural y social.
Además, la enseñanza de la teoría musical en las escuelas puede fomentar la creatividad y la expresión individual de los estudiantes. A través del aprendizaje de los elementos básicos de la música, como la armonía, la melodía, el ritmo y la forma, los estudiantes pueden explorar diferentes estilos y géneros musicales, y desarrollar su propio estilo y voz como creadores. Asimismo, pueden aprender a apreciar y valorar la música de otras culturas y épocas, y comprender la importancia de la música en la sociedad.
Para incluir la teoría musical en las escuelas de educación general, es necesario contar con docentes capacitados y recursos didácticos adecuados. Los docentes deben estar formados en las teorías y prácticas pedagógicas de la enseñanza de la música, y contar con habilidades y conocimientos musicales suficientes para guiar a los estudiantes en su aprendizaje. Por otro lado, los recursos didácticos pueden ser materiales didácticos interactivos, instrumentos musicales, software de composición musical, entre otros.
En conclusión, la teoría musical es una parte fundamental de la educación general en las escuelas, ya que puede contribuir al desarrollo integral de los estudiantes y a su formación como seres humanos creativos y críticos. Por nello, es importante que se incluya en el currículo educativo y se le dé la importancia que merece como un medio de comunicación y expresión cultural.
“He resuelto mi papel como docente e instructor de clases de música aplicando el método/filosofía Dalcroze, usando […] el género en el que mejor me desempeño, el jazz”
Émile Jaques-Dalcroze (Viena, Austria 1865-1950), fue un compositor (músico, productor, promotor, etc.) y pedagogo que entre los años de 1892 a 1910, desarrolla un método para la enseñanza musical a través del movimiento, como resultado de su práctica docente dentro del Conservatorio de Ginebra, Suiza, donde era profesor de Armonía.
Esta búsqueda de recursos y estrategias didácticas le lleva a encontrar un enfoque multidisciplinario, apoyado en gran parte por ejercicios y dinámicas propias de la danza, para aplicar en la enseñanza musical. De esta búsqueda, y a partir de la práctica y la “tradición oral”, surge el método/filosofía Dalcroze. Agrego un enlace a una nota biográfica que publica el Instituto Jaques-Dalcroze en su página web: Bio, Émile Jaques-Dalcroze
Los tres pilares fundamentales en la práctica del método/filosofía Dalcroze, son: solfeo, rítmica e improvisación.
El solfeo, se refiere a la traducción, a través de una ejecución práctica, de la lectura de un elemento musical, puede ser un patrón rítmico, melódico, etc., y suele practicarse a través de ejercicios de verbalización y/o a través del uso de palmadas, pisadas y otras técnicas para generar sonidos a partir de movimientos corporales.
La rítmica se refiere a la integración-asociación de movimiento a un estímulo sonoro/musical.
La improvisación es el recurso/herramienta que permite desarrollar una idea, en este caso, una idea musical o de movimiento (gesto), de forma espontánea y con el propósito de explorar las características elementales de la misma.
Ahora, los cinco elementos básicos para cumplir con los criterios de este método son: espacio, grupo, música, materiales y movimiento.
Así que, si se cumplen los tres pilares y los cinco elementos básicos (o la mayoría), se considera una “clase Dalcroze”.
Este es el punto de partida.
El vínculo con el jazz
La música es un lenguaje.
El jazz, a mi entender, más que un género musical, es una “lengua” (idioma), dentro del lenguaje de la música.
En mi experiencia con el método/filosofía Dalcroze, me he encontrado con la imperiosa necesidad de estudiar para desarrollar mis habilidades en el piano; ya que Émile Jaques-Dalcroze fue un pianista destacado y además era compositor, dejó como parte de su legado una gran colección de canciones y piezas para piano diseñadas para ejercer su método/filosofía, además de establecer una dinámica de transmisión oral del conocimiento del mismo, hecho que refuerza la aplicación del sistema a partir del piano como instrumento de acompañamiento de las dinámicas con música en vivo.
Al no ser el piano mi instrumento principal, me descubro corto de repertorio y de recursos instrumentales… Esto, como docente, es un problema. Afortunadamente, tiene solución: estudiar piano! Claro que, es una solución a mediano y largo plazo…
En tanto, mientras continúo mi proceso formativo en el piano, he resuelto mi papel como docente e instructor de clases de música aplicando el método/filosofía Dalcroze, usando mi instrumento principal, que es la guitarra (y también uso el piano)… y el género en el que mejor me desempeño, el jazz (y también uso música de otros géneros, incluído el clásico).
Este enfoque es algo distinto del estándar, que se apoya principalmente en el uso de música “clásica”, sin embargo este enfoque me ha permitido desempeñar mi labor docente de forma natural, al estar concentrado en la actividad en turno, y en la experiencia que viven mis estudiantes, sin ocuparme demasiado sobre la ejecución pues es de un instrumento que domino, en un lenguaje musical que conozco y manejo con facilidad.
Así que decido usar el jazz desde la guitarra (y el piano) para aplicar el método/filosofía Dalcroze en mis clases de estimulación musical, iniciación musical, solfeo, entrenamiento auditivo, ejecución instrumental y hasta en clases de armonía y composición musical, con muy buenos resultados.
Considerado todo lo anterior, y sin mayores pretensiones, presento en este artículo una serie de argumentos, a través de algunos ejemplos, en los que fundamento el uso del jazz como lenguaje musical dentro de la dinámica de una clase Dalcroze.
Fundamentos, aplicación
En primera instancia, me remito a los tres pilares fundamentales en la práctica del método/filosofía Dalcroze, que son: solfeo, rítmica e improvisación.
El solfeo
El ejercicio del solfeo en la enseñanza musical, suele ocurrir en un entorno escolarizado, generalmente desde un enfoque tradicional riguroso, en el que se pretende entrenar al estudiante a reaccionar de forma ágil y precisa para interpretar y ejecutar de forma simultánea un contenido musical, a esta habilidad se le conoce como lectura a primera vista. El desarrollo de esta habilidad es fundamental para la práctica profesional de un concertista y de cualquier instrumentista que se apoye en la lectura musical para su desempeño.
Dentro de este esquema tradicional, encontramos innumerables ejemplos de músicos instrumentistas virtuosos, altamente capacitados y claros ejemplos de su exitoso desempeño en la lectura a primera vista… también encontramos innumerables ejemplos de músicos instrumentistas autómatas del instrumento que ejecutan de forma mecánica el repertorio del que participan.
Dalcroze plantea un ejercicio experimental del solfeo, es decir a partir de la experiencia. Este enfoque permite que el practicante del solfeo experimente a través de su cuerpo y voz como instrumento y medio musical primario. De esta manera, el practicante del solfeo se involucra de forma integral y profunda.
La práctica que propone Dalcroze parte de un conocimiento empírico, fundado en la sensación que experimenta el participante del solfeo y, en una segunda instancia se puede racionalizar el concepto para representarlo (y traducirlo) gráficamente; a diferencia del enfoque tradicional, que por lo regular parte de la racionalización del concepto seguido de la práctica.
Bueno, y ¿todo esto, que tiene que ver con el jazz?
Nada, y todo a la vez
En el jazz, al igual que en la práctica Dalcroze, se suele partir desde la experiencia.
En mi experiencia, lo primero que aprendí fue a contar… al estilo del jazz, solo marcando los pulsos 2 y 4, de un compás de cuatro pulsos, que es la medida común. Es decir, se cuentan medidas de cuatro pulsos, pero solo se marcan ( o acentúan) el segundo y cuarto pulsos, de forma constante.
Esta práctica es clave para que una música suene a jazz, es parte del estilo. Y, aunque es posible representar esta práctica de forma gráfica en una partitura, y racionalizar de esta manera el concepto, y para ello anexo un ejemplo (ver Ejemplo 1):
En el Ejemplo 2, se ilustra la diferente ejecución del solfeo, con un criterio clásico vs un criterio jazzero (ver Ejemplo 2):
La Rítmica 1, ilustra la representación gráfica de sonidos de duraciones distintas dentro de una unidad métrica (compás) de cuatro pulsos, con una lógica de división binaria equivalente donde, en el primer compás se representa un sonido con duración de los cuatro pulsos del compás; en el segundo compás se presentan dos sonidos con duración de dos pulsos cada uno; en el tercer compás se presentan cuatro sonidos con duración de un pulso cada uno; y en el cuarto compás se presentan dos sonidos equivalentes por cada pulso del compás. En el cuarto compás es que se presenta ahora una sub-división del pulso, también con una lógica binaria de fracciones equivalentes. Este es el criterio “clásico” o “standard” de la subdivisión del pulso, en este contexto.
La Rítmica 2, ilustra la representación gráfica de sonidos de duraciones distintas dentro de una unidad métrica (compás) de cuatro pulsos, con una lógica de división binaria equivalente donde, en el primer compás se representa un sonido con duración de los cuatro pulsos del compás; en el segundo compás se presentan dos sonidos con duración de dos pulsos cada uno; en el tercer compás se presentan cuatro sonidos con duración de un pulso cada uno; y en el cuarto compás se presentan tres sonidos equivalentes por cada pulso del compás. Este criterio de sub-división ternaria del pulso no es exclusivo del jazz. Se presenta en mucha música clásica y también en música tradicional de diferentes culturas; solo que se en una transcripción de la escritura, se representa con alguna unidad métrica de naturaleza mixta o compuesta, en la que la sub-división del pulso, de origen, es ternaria.
En la Ejecución “jazzera” de la Rítmica 1, se ilustra el resultado de la lectura del cuarto compás con un criterio “con swing”, que se refiere al efecto columpio que se genera al considerar que el primero de los sonidos agrupados en el primer pulso tenga duración de dos terceras partes equivalentes, y el segundo la parte restante.
Para comprender esta diferencia, es necesario practicar las dos formas. De esta necesidad de práctica a priori, encuentro mucha congruencia con el método/filosofía Dalcroze.
El jazz en la Rítmica
Para ejemplificar esta relación, me remito a la práctica de los cuatro desplazamientos básicos contemplados en el método/filosofía Dalcroze, que son: caminar, correr, galopar y salticar.
En la aplicación de los ejercicios de desplazamiento, se suele acompañar la dinámica con el piano. Un recurso común a utilizar en estos ejercicios es el uso de Bajos de Alberti, que es una herramienta práctica característica de la música del periodo clásico.
El jazz es improvisación. La práctica “standard” en el jazz es comenzar tocando el “tema” o melodía principal una o dos veces(en ocasiones precedido de una intro…frecuentemente de carácter improvisatorio), seguido de turnos de solos, es decir, se mantiene una base rítmica para acompañar a uno o varios solistas durante la estructura de la pieza musical. La duración de los solos es determinada por los solistas, la banda o el arreglo. En esta sección, se acostumbra permitir que cada solista aporte un ejercicio de improvisación a partir de los elementos musicales presentados en la melodía principal, aunque puede ocurrir cualquier cosa…(jaja).
Una vez finalizada la sección de solos, la costumbre es regresar a la ejecución del tema o melodía principal, y concluir la pieza.
En esta sección intermedia de solos encontramos innumerables ejemplos de ejercicios de improvisación documentados en grabaciones legendarias por los “jazzistas” a lo largo de la historia discográfica del género.
Justificación estética
Yo soy mexicano, vivo en Ciudad de México. En esta ciudad he desempeñado mi práctica docente que comienza en mayo del año 2002. A la fecha, la mayoría de mis estudiantes tienen un perfil cultural mucho más cercano a la música popular (rock, pop, funk, boleros…etc.) y tradicional (mariachi, canción ranchera, son jarocho), que a la música clásica. Tiene que ver con la cultura, la educación y los valores de la sociedad general.
Es una realidad cultural muy diferente a la de una sociedad europea, o eurocéntrica, en las que la música llamada clásica es una manifestación cultural de un periodo histórico de su sociedad. La práctica de Dalcroze surge en este entorno eurocentrista, y es natural que se utilice la música que representa a su sociedad, y también es natural la respuesta de los estudiantes a una tradición de su cultura. Se aprovecha la inercia que brinda la identificación cultural.
Ha sido en parte por la afinidad de la mayoría de mis estudiantes hacia la música popular en México y Latinoamérica en general (y en parte por mi propia afinidad también) que he encontrado muy conveniente el uso del jazz como lenguaje principal en mis dinámicas de clases siguiendo el método/filosofía Dalcroze.
Al respecto, fundamento mi práctica a partir de la aplicación de un principio de musicoterapia, el concepto de ISO que establece Benenzon (Identidad Sonora…):
“El principio de ISO-Arquetipos (Jung)-Imprinting (Lorenz)
Defino el concepto de ISO como el conjunto infinito de energías sonoras, acústicas y de movimiento que pertenecen a un individuo y lo caracterizan.
Este movimiento energético interno está formado por la herencia sonora, por las vivencias sonoras gestacionales intrauterinas y por las experiencias sonoras desde el nacimiento hasta la edad adulta.”
La Identidad Dalcroziana.
Ya que comenzamos a hablar de identidad, a partir del concepto de ISO, aprovecho para referirme a la Identidad Dalcroziana.
En el libro que publica Bachmann sobre la Rítmica Dalcroze, dedica un apartado dentro del capítulo de introducción, al concepto de Identidad Dalcroziana, en el que subraya la posibilidad de referirse al “método” creado por Dalcroze con otros términos como “empresa”, “enfoque” o “experiencia”, dada la naturaleza flexible y de carácter improvisatorio de este “método”. Es por este motivo que decido referirme al mismo como método/filosofía, ya que es más un criterio que un instructivo.
Conclusión
El jazz funciona perfecto, en la opinión del autor, como lenguaje musical de acompañamiento en las dinámicas de enseñanza musical en la aplicación del método/filosofía Dalcroze.
La música atonal se aleja completamente de cualquier centro o relación tonal. El principio de la atonalidad es ese: Romper con la relación de tensión-estabilidad que te da una jerarquía de sonidos. Una vez escuché a la pianista Mitsuko Uchida decir: «Debussy tomó la jerarquía y se deshizo de ella ‘así’. Schoenberg la tomó, la sacudió y después peleó contra ella» y así fue como se «escapó» del yugo de la tonalidad. (Si quieres ver esa entrevista puedes hacer click en este enlace)
Al improvisar de forma atonal esto nos sirve de referencia. Pero no es absoluto, nada en el arte lo es. Lo que hacemos es dejarnos de ataduras armónicas, convenciones melódicas, de métrica y articulación. La improvisación atonal tiene que ver con la exploración del sonido.
En el siguiente video encontrarás un ejercicio que te servirá para tener un punto de partida en tu improvisación. No se trata sólo de aventar los dedos a ver en dónde caen. Lo que hay que hacer es escuchar. Eso es lo mas importante: Escuchar.