La Rítmica Dalcroze: Fundamento Esencial en la Dirección Orquestal para jóvenes.

La música es un lenguaje universal que conecta a las personas de todas las edades y culturas. Para los niños, aprender música es una experiencia enriquecedora que no solo les permite desarrollar habilidades musicales, sino que también fomenta su crecimiento intelectual, emocional y social.

En este contexto, la Rítmica Dalcroze emerge como una metodología invaluable en la enseñanza de música y dirección orquestal para niños. Desarrollada por el músico y pedagogo suizo Émile Jaques-Dalcroze a principios del siglo XX, esta metodología se centra en la importancia del movimiento y la expresión corporal como herramientas esenciales en el aprendizaje. En el ámbito orquestal, la Rítmica Dalcroze tiene un lugar natural en el entrenamiento músico-corporal de los aprendices e instructores y líderes de la orquesta. 

La práctica musical no es solamente la emisión de las notas correctas. Hay elementos musicales  y extra musicales que permiten la correcta interpretación de una obra musical: Las notas (tono y ritmo), las frases, digitación, arcos, respiraciones, etc. En una orquesta debemos mantener la cohesión en estos elementos. Por esto la estructuración de las sesiones de ensayo es importante, pero también la preparación previa de los integrantes, el estudio de la partitura por parte del director y la representación de esta partitura en su gesto. Las habilidades para manipular los parámetros del sonido dentro de los límites de la imaginación, decodificar auditivamente la notación musical y luego manifestarlos físicamente son habilidades necesarias para todos los intérpretes de música (Meints, 2014).

La preparación del director

El director muestra a través de su cuerpo el contenido musical de una obra. La expresión corporal es un componente necesario en la expresión auditiva, ya que solamente así, se puede manifestar la música (Meints, 2014).

El trabajo del director es completamente físico al momento de la presentación, pero esto viene fundamentado de un trabajo que integra el intelecto con el cuerpo. Si el director omite este paso en su preparación, no existirá el equilibrio mínimo necesario para le rendición de un trabajo musical en escena.

El director no se preparará con un concierto en puerta. La preparación de quien lidere el ensamble debe ser a través de entrenamiento auditivo, corporal y metódologico. En este artículo hablamos del director de orquestas infantiles y juveniles. Un director de una orquesta profesional tiene frente a ella o el, un ensamble de músicos que han refinado su arte al mas alto nivel. En cambio en una orquesta juvenil, ese arte es todavía talento en bruto que debemos desbastar. Es energía con poco control que se traduce en un rango dinámico muy limitado, es cansancio despues de 40 minutos de ensayo, es falta de metodismo al estudiar, etc. Por eso la preparación metodológica de un director de orquesta juvenil o infantil es sumamente importante (aunque los atrilistas de grandes orquestas atestiguarán que esto es fundamental para cualquier director).

La preparación corporal y auditiva deben venir intimamente ligadas, pues si el director entiende la obra auditivamente, pero falla en el aspecto corporal no podrá lograr su visión a través de su ensamble. O peor aún, si el director se enfoca en lo corporal sin haber dominado el aspecto auditivo, será una caricatura que divierte sólo a quien ve una orquesta por primera vez.

Un director no improvisa, al menos no en el podium. Cada gesto está cuidadosamente intencionado para transmitir un elemento musical. Uno de los pilares de la Rítmica Dalcroze es precisamente eso: la representación corporal de cada elemento musical de una partitura.

La preparación de los miembros de la orquesta

Estamos pensando en jóvenes músicos entre 8 y 18 años de edad, la mayoría estarán en el rango de 12-18 y normalmente tus músicos más fuertes serán también los mayores de la orquesta, con algunas excepciones. Idealmente, los miembros de la orquesta tendrán una clase de Rítmica a la semana, 1 clase de instrumento y 3 ensayos de orquesta.

Pero pocos vivimos en un mundo ideal y normalmente tenemos uno o el otro. En algunos casos se tiene 1 de cada uno a la semana y esto será suficiente, pero sólo si se desarrolla una buena relación entre los alumnos y el director o directora de la orquesta quien debe trabajar de cerca con quien lleve la sesión de Rítmica con los participantes, porque así tendrán un vocabulario en común que les ayudará a tener ensayos mas significativos. Para desarrollar este vocabulario, debemos practicar series de ejercicios de forma metódica. Con esto me refiero a que en el ensayo el director pueda hacer alusión a un ejercicio que hicieron para trabajar dinámicas, entonces, los músicos con esa memoria muscular tendrán una referencia real de lo que busca la directora o director.

Herramientas de facilitación

Dentro del tiempo de estudio de la partitura, la directora puede crear materiales de apoyo (o facilitación) que ayuden a los músicos a:

  1. Navegar facilmente la partitura
  2. Ubicar los lugares con dificultad
  3. Maximizar su tiempo de estudio

Exigencias del podium

El momento en que la directora está en contacto con el ensamble es durante el ensayo y la presentación. La diferencia entre ambos es que durante el ensayo podemos utilizar nuestra voz para hacer correcciones, los músicos hacen anotaciones, hay interrupciones y repeticiones para lograr la visión del director.

La gestualidad del director debe de ser tan clara como una indicación verbal. El compás se debe mostrar impecablemente no sólo en sus brazos sino en todo su cuerpo. El pulso debe ser algo natural y la anticipación a la música debe ser tan oportuna como la comida cuando se tiene hambre. La formación del director debe cubrir estos aspectos básicos para que en el podium se perciba esta seguridad por parte de todos los miembros de la orquesta. Estamos guiando a nuestros alumnos en una visión musical que sólo podrá cristalizarse si todos actuamos en conjunto en el presente. No hay ayer, no hay después, sólo existe el ahora. Este principio Zen es muy verdadero en todas las artes escénicas.

La preparación física entonces, del director, debe contener todos estos elementos que se pueden encontrar, una vez mas, en el camino de la Rítmica Dalcroze.

La Rítmica Dalcroze no es una meta, es un camino y nos puede llevar a distintos lugares. En este camino nos encontramos con una mejor armonía de las respuestas de nuestro sistema nervioso ante distintos estímulos. Una mejor capacidad de anticipación, disociación e integración sonora con el grupo y ayuda sobre todo al desarrollo del oído interno. 

Escuchar música es en sí una gran recompensa. (Zohn-Muldoon, 2002) Y hacer música lleva beneficios enormes para nuestro desarrollo personal y para el mundo que nos rodea. Formar parte de una orquesta va mas allá de hacer conciertos. Un músico de orquesta, ya sea director, atrilista o solista puede imaginar el mundo de una manera diferente y aunque sea por ese momento en que la música está sonando, en ese lugar, el mundo es así.

Referencias

Meints, K.L. (2014). The application of the kinesthetic learning theories of Emile Jaques-Dalcroze in conductor preparation Coursework. Proquest.

Zoohn-Muldoon, R (2002). Conferencia:La composición en la música actual.

Categorías Apreciación musical, Educacion, orquestaEtiquetas

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